La pasión por la belleza y el cráneo de Rafael

Durante mucho tiempo los europeos vivimos convencidos de que alguien que tuviera un carácter excelente tenía que contar también con un físico bello. Es una interpretación tergiversada de lo que los griegos llamaban kalokagathía, la belleza, la inteligencia y la virtud aunadas en un solo individuo: la “virtud completa” según Aristóteles, y el motivo de que tantos ciudadanos griegos se esforzaran por modelar su cuerpo en la palestra. ¿Les suena a superstición anticuada? Pues no debería. ¿Acaso aún hoy en las películas los buenos no son siempre mucho más guapos que los malos?

Autorretrato de Rafael Sanzio

Autorretrato de Rafael Sanzio

Del Renacimiento en adelante, el heredero absoluto de la kalokagathía fue Rafael Sanzio. Murió joven, sus autorretratos lo muestran bello y, además, era un artista extraordinario. Razones más que suficientes para que los poetas del neohumanismo alemán, obsesionados como nunca antes por el arte y belleza, también se obsesionaran con él. En su viaje a Roma de 1788, Goethe peregrinó –según sus propias palabras– a la Accademia di San Luca a fin de rendir pleitesía a una reliquia, los restos de un santo de nuevo cuño de lo que estaba empezando a ser una novedosa religión, la religión del arte: me refiero al cráneo de Rafael. La Academia conservaba este su objeto favorito en una vitrina sobre un pedestal en el que figuraba una leyenda latina que viene a decir: “Aquí tenemos a Rafael; como éste la superaba, la Naturaleza se puso a temblar y lo expulsó de la vida”. (En efecto, aunque con su arte Rafael superara supuestamente a la naturaleza propiamente dicha, no así a la suya propia: murió de las fiebres mal tratadas que contrajo en una casa de citas).

Goethe en Roma (acuarela de Tischbein, 1787)

Goethe en Roma (acuarela de Tischbein, 1787)

En cualquier caso, es curioso ver cómo un objeto tradicionalmente feo, como una calavera, podía convertirse para alguien en un objeto bello sólo por proceder de un creador de belleza. ¿No es eso el fetichismo? Goethe elogió la hermosura y la regularidad de la curvatura craneal rafaelita, calificándolo de “notable construcción ósea en la que un alma bella podría pasearse cómodamente”. Cuando más adelante, a petición suya, se le envió a Weimar un vaciado en yeso de la reliquia, esta nueva copia todavía daría pábulo a diversas consideraciones. (Alguna de ellas debió de inspirarle cuando, varias décadas después, dedicó uno de sus mejores poemas al cráneo de su amigo Schiller, al que hizo colocar secretamente sobre su escritorio en 1826, bajo una campana de cristal y sobre un cojín de terciopleo azul).

Debió de ser en casa de Goethe donde, en 1807, tendría ocasión de ver la copia de la calavera de Rafael el gran experto en cráneos de la época, el médico y anatomista Franz Joseph Gall (1758-1828), fundador de esa extraña ciencia llamada frenología según la cual nuestras características innatas encuentran su reflejo en las protuberancias craneales. Dado que precisamente la cabeza de Rafael, siendo como era una criatura perfecta, carecía por completo de bultos, las conclusiones científicas a las que Gall llegó fueron harto contradictorias: ya se sabe que la perfección es enemiga de la individualidad.Quizá Gall habría emitido un juicio más certero de saber que, como suele suceder con las reliquias, aquel hueso conservado en la Accademia di San Luca era falso y pertenecía a un tal Desiderio d’Adiutorio, al parecer un canónigo. El auténtico cráneo de Rafael se exhumó en 1833, en una iniciativa científica organizada a tal efecto en la que destacados médicos y arqueólogos buscaron los huesos del artista entre las personalidades enterradas en el Panteón. Pero si ahora piensan que esta nueva mirada científica eliminó toda superstición, están equivocados: también el cráneo auténtico fue definido por los ilustres participantes en la excavación –algunos de ellos con lágrimas en los ojos– como una “forma bella, armónica en todas sus partes”, “de una configuración regular y sin ninguna protuberancia que llame especialmente la atención”. De nuevo una mente bella en un cráneo bello. Juzguen ustedes mismos:

Cráneo de Rafael

Cráneo de Rafael

6 thoughts on “La pasión por la belleza y el cráneo de Rafael

  1. elisa

    Al hilo de la reflexión anterior,en el Derecho Penal se han estudiado durante años las doctrinas de Ferri,Garofalo, y Lombroso, este último con su tratado sobre L’uomo delinquente, en el que establecía la teoría del “supermacho”,aquellos criminales de sexo masculino que contaban con 2 cromosomas Y(llamados el doble Y), y se llegó a la absurda conclusión de que dicha característica física les empujaba fatalmente al delito. Es una teoría contraria al libre albedrío, ya que,en caso de que una persona,por sus características físicas,se vea impelida necesariamente a cometer delitos, sería, por tanto, inimputable,sin ninguna responsibilidad por su parte, y eso, por supuesto, nunca puede ser así.Lo curioso,y escandaloso, es que en nuestros días aún no se ha desterrado esa idea,como cuando oímos de algún criminal convicto que sale en las noticias:”Tiene cara de criminal”.¿Realmente es así? ¿Cuándo nos daremos cuenta de que “los malos” de verdad pasan desapercibidos por su aspecto físico?
    También se dice que algún genio de la Física, como Albert Einstein, tenía una circunvolución más en el cerebro,supuestamente según los estudios que se han hecho a su muerte.¿No sería más bien su inteligencia producto del esfuerzo y la tenacidad, más que una característica física? No niego que los genes influyen en la conducta, es un dato comprobado por la más moderna Psicología,pero, no olvidemos,para ser un asesino o genio de la Física,no hace falta tener determinados rasgos físicos.

  2.  

    Efectivamente, Elisa, la asociación entre fisonomía y calidad moral es una superstición en la que, lamentablemente, hemos caído todos alguna que otra vez, pero que carece de toda base. Es la vieja cuestión del determinismo. Por cierto, Franz Joseph Gall, el médico austriaco al que hago referencia en el artículo, fue un temprano antecesor de Lombroso: hacia 1780 destrozó la vida de un muchacho de quince años al palparle el cráneo y atestarle un “órgano del homicidio” que, supuestamente, hacía de él sin remedio en un asesino incurable. Sobre la base de este diagnóstico, el muchacho pasó el resto de su vida encerrado. Afortunadamente, algo han cambiado las cosas: si no me equivoco, actualmente la supuesta predisposición genética actúa, en todo caso, como atenuante, y no como agravante.

  3. Helena

    Gran parte de la hª del arte se basa en esa unión entre el Bien y la Belleza ¿Pero que es bello? Lo que es armónico y sujeto a proporciones.

    El arte contemporáneo se ha desvinculado en buena parte de esa loca persecución de la armonía. Ahora lo peor que le puede ocurrir a un artista es que su obra te deje indiferente. La provocación en buena parte ha sustituido a la búsqueda de la proporción. Una obra es buena si te produce una emoción, aunque sea asco, ira, angustia o violencia. Y lo fuerte es que estamos tan acostumbrados a ver de todo que pocas cosas nos conmueven.

    De todas formas, lejos de obsesionarse por la búsqueda de la armonía y de la perfección, es bueno descubrir la belleza de lo imperfecto. El concepto japonés del wabi-sabi, son hermosas también las cosas irregulares, con aristas, viejas, corroídas, desgastadas, porque todo eso representa que son cosas VIVAS. Lo demasiado perfecto está muerto.

    El cráneo de Rafael es una foto hermosa para mí. Parece una vanitas barroca. Pero es algo muerto. Sinceramente, prefiero la vida, aunque me arrugue, se me descomponga la cara por el llanto o me rompa una pierna escalando una montaña.

    Por otro lado, hay gente rematadamente fea a primera vista que me ha parecido hermosa después de oírla hablar, moverse o reír. Se trata de dar una oportunidad a la vida.

    En fin, Rosa, este es el pensamiento mañanero que me ha despertado tu entrada en el blog. Y enhorabuena por entrar en este mundillo de bloggeros lo pasarás/lo pasaremos bien.

  4. Jose

    Estupendo el blog!

    Congratulations!

    Solo he podido echarle un somero vistazo porque en este viaje, entre unas cosas y otras, apenas tengo tiempo de conectarme, pero a mi vuelta espero poder leerme con detenimiento esas entradas.
    Un abrazo desde Ciudad del Cabo!

  5.  

    Test

  6. Enhorabuena por el blog. Me ha gustado mucho.

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