Hitler y Blancanieves

Se preguntarán qué tienen que ver dos nombres tan dispares como Hitler y Blancanieves. Pero hay algunos personajes fagocitadores con los que todo es relacionable de una manera intelectualmente productiva, y Hitler, me temo, es uno de ellos. (Otro, de muy distinto calado, sería Goethe). Hace aproximadamente un año, en el reverso de un cuadro con un paisaje bávaro, el director de un museo noruego sobre la Segunda Guerra Mundial encontró estos dibujos fechados en 1940:

Estos trazos inconfundibles “à la Walt Disney” no tienen nada de especial, dado el gran éxito que su película Blancanieves había tenido apenas tres años antes (su Pinocchio, que también aparece en el dibujo, se estrenó en 1940). La peculiaridad de los dibujos reside exclusivamente en lo insólito de su autoría, atribuida nada menos que al mismísimo Adolf Hitler, quien también habría pintado y firmado el paisaje del anverso.

De ser cierto, ¿a qué viene que Hitler se dedicara en plena guerra a colorear enanitos? Tanto más teniendo en cuenta que la Blancanieves de Disney jamás llegó a estrenarse en la Alemania nazi. La única motivación plausible para estos dibujos debió de ser la copia privada de la película con la que el dictador consiguió hacerse en 1938 y que visionó en su residencia alpina de Obersalzberg. Su veredicto: “la mejor película jamás realizada”. No en vano Leni Riefenstahl, que fue amablemente recibida por Walt Disney durante su visita a Estados Unidos, le atribuyó al cineasta americano una “forma de sentir alemana”. Al fin y al cabo, el cuento de Blancanieves en el que Disney basó su película era la estrella de la recopilación de cuentos populares alemanes de los hermanos Grimm. Por no hablar de las innegables influencias germánicas de Fantasía (1940), en la que Mickey Mouse encarna el popular aprendiz de brujo de Goethe.

Los estudios Disney habían intentado contratar la distribución en Alemania de Blancanieves, el primer largometraje animado del cine americano, en 1938. Sin embargo, y aunque el Ministerio de Propaganga nazi había autorizado su adquisición, por aquellas fechas había cada vez más voces críticas con la presencia supuestamente excesiva del cine estadounidense en las pantallas alemanas. Según afirma aquí la investigadora Esther Leslie, dado que la película ya había sido adquirida y doblada al alemán, el Ministerio de Propaganda intentó contrarrestar la actitud anti-Disney de las fracciones más extremistas del Tercer Reich publicando una biografía destinada a desamericanizarlo. Esta falsa biografía habría originado el bulo según el cual Walt Disney se llamaría en realidad José Guirao Zamora y habría nacido en Mojácar (Almería) antes de que sus padres emigraran a América y fuera adoptado bajo el nombre por el que todos lo conocemos. A pesar de estos esfuerzos propagandísticos, en 1939 fracasaron definitivamente las negociaciones destinadas a facilitar el estreno de Blancanieves en el Tercer Reich. En parte debido al impacto de la llamada Noche de los cristales rotos, la liga Anti-nazi y la unión de productores conematográficos americanas ejercieron suficiente presión sobre los estudios Disney para romper el acuerdo.

Una vez perdida toda esperanza de distraer a los atribulados alemanes en guerra con el producto estrella de la casa Disney, Goebbels encargó al cineasta Hubert Schonger la realización de una Blancanieves fílmica genuinamente alemana. Obviamente, por esas fechas la industria cinematográfica nacional no estaba en situación de afrontar un largometraje animado, por lo que se optó por una película con actores de carne y hueso, incluyendo a siete enanos “de verdad”. Vean algunos fotogramas:

¿Reconocen la influencia Disney en el traje de la madrastra, entre otros detalles? Curiosamente, verán que el palacio de los padres de Blancanieves es nada menos que el castillo bávaro de Neuschwanstein, el mismo que más adelante, en los años cincuenta, reproduciría Walt Disney en Disneylandia. ¿Casualidad, predilección por el kitsch o parte de su “forma de sentir alemana”?

Dina Babbit

Dina Babbit

Sin embargo, esta curiosa nota sobre Hitler y Blancanieves no debe terminar aquí. Hace unas semanas, El País publicaba un obituario dedicado a Dina Babbit, una ilustradora y pintora judía checa superviviente de Auschwitz. Cuando Dina llegó al campo en 1943 uno de los prisioneros le pidió que decorara el barracón infantil para entretener a los niños. ¿Adivinan qué motivo escogió? Efectivamente, escenas de Blancanieves y los siete enanitos de Disney, que según parece pintó de memoria. Estos dibujos llamaron la atención del siniestro doctor Mengele, quien le obligó a retratar a los reclusos gitanos, dado que las fotografías realizadas en el campo no dejaban suficientemente claros los rasgos de “inferioridad racial” de los condenados. Un encargo terrible al que Dina Babbit, no obstante, debió su supervivencia.Hasta cierto punto, por tanto, Dina Babbit sobrevivió gracias a Blancanieves. Tal vez siempre lo tuvo en cuenta, ya que, años después, acabaría casándose con Art Babbit, uno de los animadores que había trabajado en la película a las órdenes de Walt Disney.

15 thoughts on “Hitler y Blancanieves

  1. Hola Rosa, nos conocimos en Rosh 5770 en Barcelona, mi blog es
    http://www.derelictae.com
    Curioso lo de Hitler y Blanca Nieves, aunque también era vegetariano e igual mira los desastres que hizo, los buenos sentimientos individuales pueden por puro egoismo ser trágicos para los demás. Beso grande, Carlos Pipino

  2. Elisa Vilache

    Es curioso el vínculo entre los dibujos animados y los dictadores.A éstos parece que les gustan bastante.En el primer festival de cine de Moscú, allá por 1935 o 36,que dirigía Sergei Eisenstein,se exhibieron varias películas de Disney,entre ellas alguna de Mickey Mouse,precisamente porque a Stalin le gustaban muchísimo, y claro,las consecuencias de no darle coba podían ser terribles.
    Saludos cordiales,
    Elisa

  3. ¡Hola, Carlos! Ya me acuerdo de ti. Encantada de saludarte de nuevo. Tu blog parece muy interesante. Lo iré visitando. Un abrazo, Rosa

  4. ¡Hola, Elisa! ¿De verdad le gustaba a Stalin Mickey Mouse? Interesantísima información. Se me ocurre que tal vez los dictadores son como niños, personalidades a medio desarrollar. Tal vez se hayan quedado en una especie de megalomanía infantil. Puede que jugaran con la vida de la gente del mismo modo que los chavales derriban de un manotazo sus soldaditos de plomo. Un fuerte abrazo.

  5. Interesante lo de Stalin y el comentario de Rosa, algo de infantil en el sentido de anomia moral deben tener los dictadores sobre todo en su faceta represiva,y algo de locura, en el sentido de falta de mundo simbolico, para poder matar de verdad matando, o con un mundo simbólico tan distorsionado por no ser los autores materiales de las muertes que les permita su negación.No es lo mismo abrir la palanca de gas que mandar que se haga desde Berlin, el mundo entra en un cambio sin vuelta atrás no cuando un asesino propone una locura sino cuando alguien obedece, ¿no? bueno, es una divagación.

  6. Otro caso curioso y no precisamente casual, es el parecido entre Tintín y Leon Degrelle, general de las SS.

    • Debatir sobre un supuesto parecido entre un dibujo de tebeo y la imagen real de un personaje histórico me parece algo estéril; dada el componente subjetivo de cualquier valoración al respecto. No obstante, las repetidas e insistentes referencias a un supuesto trasfondo ideológico nazi-fascista en las historias creadas por Hergé, hace tiempo que se consideran zanjadas, en los medios especializados del cómic. Que Hergé, joven católico militante en sus inicios profesionales en una revista de esa confesión, pudiera relacionarse con la ideología rexista del abogado Leon Degrelle, no solo es muy temerario, sino que, como la posterior evolución del personaje evidenció, totalmente infundada. El argumento del carácter racista de la aventura “Tintín en el Congo”, la más mencionada por los inquisidores de turno, no se diferenciaba de muchas otras historias dibujadas en la época en España, donde se denominaba habitualmente “negritos” a los niños de color. En Francia, en esos momentos, abundaban las historietas relativas a ese tema, con una mezcla de paternalismo, más cercano a un acierta idealizada visión de los misioneros de las colonias, que un racismo explícito. Por otra parte, suele olvidarse que Leon Degrelle fué un brillante abogado belga entusiasta de Charles Maurras y creador de un partido, el Rexista, cuya doctrina propugnaba un estado corporativo, al estilo italiano de la época, y que se relacionó estrechamente con su colega español José Antonio Primo de Rivera, tras enrolarse en la WaffenSS como soldado raso, condujo a la Legión Wallonie al combate en Rusia, donde alcanzó el grado de Brigadefhürer, y fue condecorado personalmente por Hitler con la Cruz de Hierro con Hojas de Roble. Este siniestro personaje acabó en España, en Mayo de 1945, tras un rocambolesco aterrizaje en la playa de la Concha de San Sebastián, siendo protegido, a continuación, por el régimen franquista y sobreviviendo a la Transición, en su casa de Fuengirola donde falleció en 1994, al no ser nunca concedida su extradición al Reino Belga, en el que ostentaba el dudoso honor de ser el único condenado muerte; pena de la que nunca fue indultado. Yo tuve el miserable honor de visitar su casa, auténtico antro funerario del nazismo, en el año 1975, pero esa es otra historia.

  7. Hola, tengo la sensación de que todos los totalitarismos tienen especial interés en lo bucólico y me temo que no es más que un reflejo de su delirante romanticismo.

    De ser así, es razonable deducir que todos, de un modo u otro, se hayan sentido atraídos por esa representación idealizada y maniquea del mundo que sale de las fábricas de Disney.

    Saludos, y muchas gracias, Rosa, por tus textos.

  8. Te he enviado un comentario sobre Leon Degrelle, ¿lo has recibido?

  9. Hola, Francesc! Había oído hablar de ese parecido entre Degrelle (que pasó un cómodo y feliz retiro en un lugar costero de la España franquista) y Tintín, pero no estoy muy enterada de los detalles. Quizá me informe y le dedique algún futuro post. En cualquier caso, gracias por el dato. Saludos, Rosa

  10. Carlos, me temo que no he recibido tu comentario sobre Degrelle, pero puede venir muy bien al hilo del comentario de Francesc (ver más arriba). ¿Puedes enviarlo de nuevo?
    Elita, tienes razón con lo de la visión maniquea de los totalitarismos. En el caso de Disney, la polaricación bueno/malo se justifica hasta cierto punto por su simpleza argumentativa, adecuada para un público mayoritariamente infantil. En el caso del nazismo, evidentemente, el tema tiene consecuencias mucho más serias (polaricación luz/oscuridad, ario/judío, etc. Los más interesados podéis leer in extenso sobre este aspecto en mi “Diccionario crítico de mitos y símbolos del nazismo”, (Acantilado, 2003). Es muy posible, como tú sugieres, que esa tendencia común a la polarización creara una especie de atracción mutua.
    De todos modos, no quisiera relacionar más de la cuenta a Disney con el nazismo. Tal vez en una entrada futura hable de su importante contribución animada a la propaganda de guerra anti-nazi, con un estupendo pato Donald trabajando en una fábrica de armamento. Por lo pronto, podéis verlo aquí: http://www.youtube.com/watch?v=PPhBwsWB2qk&feature=related
    Que lo disfrutéis. Un saludo, Rosa

    • Totalmente de acuerdo, Rosa. Extender una idea del maniqueísmo a cualquier trama, en la que el Bien y el Mal se traten simbólicamente, nos puede llevar muy lejos. Nos puede conducir a esa especie de plaga que constituye, hoy en día, el relativismo moral.

  11. Cierto es ,como dices, que León Degrelle fue protegido por el Gobierno Franquista que le dio por medio de una partida de nacimiento española falsa una identidad española. Con esa identidad vivió casi públicamente en España y murió hacia 1999,hará unos diez años aproximadamente. Quedó su familia en España. Siendo yo abogado de la Embajada de Bélgica fui consultado a cerca de la posible prescripción de una reclamación económica que el Estado Belga quería instar contra la herencia de León Degrelle. La acción no estaba prescrita por más que se habría podido ejercer desde el restablecimiento de la Democracia en España hasta el momento de la consulta, ya que habían pasado más de veinte años con un León Degrelle vivo y con una sentencia por crímenes de guerra pendiente de ejecución. El Estado Belga no se había atrevido con Degrelle en vida y tampoco se atrevió con Degrelle muerto. Para facilitar la ejecución renuncié a mis honorarios y verifiqué que existían bienes que habían sido propiedad de Degrelle y que habían sido heredados por sus hijos. El Embajador de aquel entonces que personalmente creo era partidario de la ejecución de la sentencia me dijo que el Gobierno tenía temor a la repercusión que podía tener por los partidarios que aun tenía la ideología de este criminal de guerra y así se cerró un capítulo bochornoso desde el punto de vista de la impunidad de un criminal, del cual fui yo testigo directo.

  12. Estimado Carlos, nos envías una información interesantísima y te agradezco mucho que la compartas con nosotros. Es lamentable lo que ha sucedido con Degrelle, desde todo punto de vista, pero es un privilegio que nos hable de ello alguien que lo ha visido de cerca. Un saludo muy cordial, Rosa

  13. Estoy echando un vistazo por encima al blog, y desde luego si uno tiene interes por las curiosidades de la época nazi aquí hay un filón (aunque no es mi caso, que he recaído aquí circunstancialmente, pero… voy a seguir echando un vistazo).

    De todas maneras se me ocurren dos referencias.

    – La primera, si no recuerdo mal también he oído en algun lado que Hitler llevaba como un de los libros de cabecera: Los evangelios. Lo cual también no deja de ser chocante.

    – También te recomiendo que veas la obra de teatro o la película, de los productores:
    Es un musical que trata como su nombre indica de unos productores que quieren hacer fracasar una obra de teatro. En ella la obra que quieren estrenar es toda una apología del nazismo para que sea políticamente incorrecta, titulada: Primavera para Hitler.

    Un saludo, y buenas investigaciones las de este blog

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