El Soneto 66 de Shakespeare durante el nazismo

William shakespeare

William shakespeare

En la Segunda Guerra Mundial, Lili Marleen fue una canción mágica y consoladora a la que hace unos años dediqué un libro. Entretanto he averiguado que, sin yo saberlo, mi canción tenía un prestigioso hermano mayor al que el escritor Ulrich Erckenbrecht ha llamado “la Lili Marleen de los intelectuales”. Me refiero al Soneto 66 de William Shakespeare, el que empieza con “tired with all these, for restful death I cry”. ¿Lo recuerdan? Aquí lo tienen en una versión de Ramón García González (el original inglés aquí):

De todo esto cansado, pido el mortal descanso,
al ver nacer mendigo aquel de mayor mérito,
y la enclenque torpeza, ornada alegremente,
y la fe más sincera, vilmente traicionada
y el honor refulgente, donado innoblemente,
y la casta virtud, forzada a ser buscona,
y recta perfección, afrentada con saña,
y fuerza mutilada, por el poder corrupto
y el arte amordazado, con toda autoridad,
y la docta locura, oprimir al talento,
y la honradez sencilla, mal llamada simpleza,
y al Bien que cautivado, sirve al Mal, su Señor.
Cansado de estas cosas, quiero dejar el mundo,
salvo que por morir, dejo solo a mi amor.

Shakespeare lo escribió harto de las restricciones que el puritanismo inglés imponía a su libertad creativa, pero no hace falta cavilar mucho para ver hasta qué punto esta denuncia era igualmente aplicable a los regímenes totalitarios del siglo XX, en los que “el Bien, cautivado, sirve al Mal, su Señor”.

El primero en llamar la atención sobre este soneto y su adaptabilidad a las circunstancias del Tercer Reich fue el gran autor judío-alemán de novelas históricas Lion Feuchtwanger.

Lion Feuchtwanger

Lion Feuchtwanger

De su extensa producción en España se conocen sobre todo –¿por qué será?– las novelas Goya y La judía de Toledo. Sin embargo, ente 1927 y 1939 dedicó una extraordinaria trilogía novelística titulada La sala de espera (Der Wartesaal) al ascenso del nazismo. En el tercer volumen, Exil, recrea la existencia en el exilio francés de un poeta imaginario llamado Harry Meisel que vive obsesionado con el Soneto 66 de Shakespeare. Inspirado por él, Meisel se propone escribir trece cínicos relatos, uno por cada verso acusador del poema. La acción de todos ellos transcurriría en la Alemania de Hitler e ilustraría el sentido profético de cada uno de los versos… aunque saltándose el último de todos, el de la esperanza, el que invita a seguir viviendo a fin de no dejar sola a la persona amada. Meisel decide eliminarlo, convencido de que en un mundo en el que impera el nazismo ya no queda amor que justifique agarrarse a la vida. Así, “de todo esto cansado”, el Meisel de la novela se muestra consecuente y pone un fin voluntario a su existencia.

A partir de la novela de Feuchtwanger, el Soneto 66 pasó a convertirse en un lamento simbólico de los intelectuales afectados por el nazismo y dispersos en una diáspora forzosa. En 1939 el compositor alemán Hanns Eisler, por ejemplo, le pondría música dodecafónica en su exilio americano mientras asiste impotente al estallido de la guerra. Significativamente, también él opta por eliminar el último verso.

Hanns Eisler

Hanns Eisler

Sin embargo, es en la existencia del poema en sí donde, de haberla, reside la esperanza: en Shakespeare y en la posibilidad misma de que existan autores que creen obras inmortales capaces de comunicarse con los hombres del futuro. Así es como lo formula Feuchtwanger tras hacer morir a su personaje de ficción:

Pero entonces, ¿[Harry Meisel] se ha hundido? ¡Pero si aún queda el Soneto 66…! El Soneto 66 constituye el sentido de la vida de Harry, es la resistencia del individuo contra la irrupción de la Nada, es el “aun así”. El cuchillo de Strizzi habrá destruido el cuerpo de Harry, pero no ha podido causarle ningún daño al Soneto 66. Ese soneto seguirá viviendo cuando a nadie le importen ya todos esos que hoy tan altamente vociferan.

Y así es. Este soneto sigue tan vivo y es tan actual que aún hoy podemos seguir emocionándonos con él, resistiéndonos tenazmente a la irrupción de la Nada, aunque sólo sea en memoria de los exiliados alemanes que vivieron la Cultura como su principal forma de resistencia.

16 thoughts on “El Soneto 66 de Shakespeare durante el nazismo

  1. Mi amiga Mercedes me hace notar que existe en castellano una preciosa versión del Soneto 66 a cargo de Jaime Martí Miquel que data de 1895 y que podrán encontrar aquí: http://www.um.es/shakespeare/archivos/jaimemarti66.pdf

  2. Anonymous

    Me alegro de que te haya gustado.

  3. NO recordaba este soneto. Realmente sobrecogedor. Una aceptación, lángida y triste de la condición humana, a la que solo le queda esperar la experiencias privada del amor, del amor que deja…

    Buen Post.

    UN saludo

  4. Anonymous

    Esto es la monda. O sea, que si me ha gustado el post se me invita a pagarlo… Por simple paridad, (con D al final) pido que cuando los comentarios estén lo suficientemente sudados reciban su parte proporcional de ese oro.

    PD. Este comentario es una muestra gratuita.

  5. Gracias por el blog y por esta excelente entrada, que he vinculado desde mi bitácora personal:
    http://www.carloscallon.com/2010/01/o-soneto-66-de-shakespeare.html

    Por un lapsus, hablas de Rufus Wilson en lugar de Robert Wilson.

  6. Estimado Anónimo (¿por qué será que los comentarios hostiles son siempre anónimos?):

    Me sorprende que te sientas ofendido por una invitación. A mí no me ofenden las invitaciones, incluso cuando, como en tu caso, decido rechazarlas.
    De todos modos, te agradezco tu exabrupto, ya que me ofrece la oportunidad de explicar cuál es mi posición.

    Soy uno de esos raros casos de personas que viven básicamente de lo que escriben, así como de artículos o conferencias ocasionales que puedan derivar de sus escritos. Para aquéllos que no lo sepan todavía, los escritores obtenemos únicamente un 10 % del PVP de nuestros libros. El 90 % restante va al bolsillo de los distribuidores, editores, impresores, etc. Teniendo en cuenta que un ensayo, con suerte, alcanza una cifra de ventas de unos 2000 ejemplares de media, resulta fácil hacer el cálculo: Caen entre 4.000,- y 6.000,- euros en concepto de derechos de autor para libros que, como mínimo, llevan un año de trabajo (normalmente varios más). El posible anticipo recibido del editor hay que descontarlo, pues se paga a cuenta de esta cantidad.

    Hace unos ocho meses decidí, un poco a tontas y a locas, iniciar este blog. Mantenerlo me lleva al menos una tarde entera de trabajo intensivo a la semana, además de incontables horas de lecturas previas. Durante este tiempo no puedo dedicarme a otras actividades que me proporcionen ingresos. Pensé que la publicidad de Google me aportaría, al menos, una cantidad simbólica y motivadora, pero han resultado ser unos dos euros al mes.

    Me dirás que, en ese caso, me quedan dos opciones:

    Puedo reducir drásticamente la calidad del blog. Me llamarás tonta, pero me niego a hacer eso.

    También puedo cerrarlo y punto. Al parecer, ambas opciones te parecen mejores que mi desfachatez al incomodarte con una invitación para que efectúes una donación voluntaria de uno o dos euros. De hecho, estoy considerando muy seriamente la segunda posibilidad (cerrar el blog), pero resulta que en torno a él se ha formado una pequeña comunidad de seguidores muy enriquecedora, que efectúa comentarios interesantes, constructivos y raramente anónimos de la que me disgustaría separarme. De ahí que, antes de tomar semejante decisión, me haya propuesto hacer un último intento con esta invitación que tanto te ha enojado. Te diré que, de momento, sólo han efectuado donaciones dos personas. Si me das tu número de cuenta, estaré encantada de transferirte el 10 % del importe recaudado hasta el momento –lo que tú llamas “oro”– a cambio de ese comentario tuyo que estimas tan valioso. Te aseguro que no te llegaría para un café. Aun así, estaré encantada de “invitarte” a que te lo tomes a cuenta mía, aunque, por supuesto, también serás libre de rechazar esta nueva invitación.

    Con un saludo muy cordial,
    Rosa Sala Rose

  7. Gracias por vincularlo, Carlos. Ha quedado muy bien. Como ves, también he corregido el lapsus Rufus/Robert.
    Francisco V.: En efecto, es un soneto sobrecogedor. Celebro que te guste.
    Un cordial saludo a los dos.

  8. Anonymous

    Rosa, en otros post he comentado con nombre y apellidos, dejando comentarios bastante más extensos, que planteaban cuestiones menos baladíes, y han quedado sin contestación. Como no es este el único sitio donde me ha ocurrido, y ya que también he estado en el otro lado, sé lo que significa recibir una idea anónima: simple o elaborada, tiene una resonancia que no alcanza la personalizada porque uno puede poner a quien desee -o menos desee-detrás de ella. Incluso puede ponerse uno mismo esas palabras en la boca con mayor facilidad.
    Si te digo que he estado en el otro lado es por haber mantenido algunos blogs abiertos durante años, sitios en los que ha habido de todo, como suele ser. Del debate de ideas al encontronazo personal, del chascarrillo del momento al relato de vivencias íntimas, del cuento trenzado con todo el primor o destreza disponibles al regalo de compartir autores u obras poco conocidas para los otros. Tiempo, en fin, entregado por la sola causa del enriquecerse mutuamente al compartir. Creo que cualquiera sabe que para hacer algo de dinero en este medio debe regentarse un blog a cargo de algún grupo de comunicación, o sea, debe trabajarse a sueldo con lo que ello conlleva de atenerse a las condiciones; hay que estar dispuesto a convertirse en “la voz de su amo”. (Desde luego, no dudo de que a poco que se coincida con una línea editorial dada debe ser un status envidiable).
    Por esto es por lo que creo que el sentido de los blogs personales, aparte de la publicidad (llámale difusión si quieres) que puedan representar de la propia obra publicada, es ese precisamente, que sean personales.

    Te agradezco mucho el ofrecimiento del café, espero que haya ocasión para tomarlo. Así mismo agradezco tu atención al contestar de manera tan extensa y sincera y espero, sinceramente, que no se vea cerrada esta página por una razón tan insignificante. En cualquier caso, en cuanto vuelva a tener trabajo remunerado, donaré mi parte para que sigamos adelante.

    Bon chance, Rosa

  9. Anonymous

    Si no lo conoces, creo que este sitio puede resultarte interesante:

    http://www.wdl.org/es/

  10. Estimado Anónimo (pues sigues siendo anónimo):

    Gracias por haber cambiado de tono y por haber expresado de forma clara tus puntos de vista. Personalmente pienso que hay una vía intermedia entre los blogs puramente “personales” (y el mío, como sabrás, es muy poco “personal” y más de eso que hoy llaman “contenido”) y los que constituyen la voz de algún amo mediático. Precisamente esa vía intermedia es la que yo intento tomar. Pienso que el hecho de aceptar pequeñas donaciones rigurosamente voluntarias no impide que, como tú dices, también nos enriquezcamos mutuamente al compartir.
    Y si anteriormente has dejado comentarios en mi blog que han quedado sin responder, ruego me disculpes. No siempre consigo estar al día en las respuestas, aunque lo procuro.
    Buena suerte a ti también.

  11. hola Rosa. sólo te quería decir que hace un par de años me leí tu libro sobre los mitos nazis y me pareció magnífico. hoy he comprado tus otros libros sobre Lili Marleen y el misterioso caso alemán. este lo he acabado y he disfrutado enormemente por su claridad en la escritura y por su profundidad de ideas. acabo de pedir por internet tus dos traducciones de Eckermann y Goethe. para mí ya eres una escritora de referencia. además soy profesor de latín en un instituto y saber que tu tesis trata sobre Medea me llena de satisfacción. es una suerte para los lectores que haya ensayistas como tú. enhorabuena y un abrazo.

  12. Rosa! qué alegría recuperarte, nos iremos poniendo al día, gran abrazo Tuska

  13. ¡Hola! ¿Conoces la versión de Shostakovich de este texto? Es bastante probable que estuviese pensando en Stalin… https://www.youtube.com/watch?v=d2cYZYB-SI4

    • Rosa Sala Rose

      Hola, Pablo: La conocía, pero ha sido un placer escucharla de nuevo gracias a tu recordatorio. Una maravilla. Muy probable que pensara en Stalin.

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