Colas para el cine nazi

Jacinto Miquelarena, el corresponsal en Alemania durante la guerra para el ABC, recuerda que en abril de 1941

la única preocupación es encontrar una mesa en el café, o un banco en el jardín, o una entrada para el Gran Palacio de la Ufa, que proyecta la película Ohm Krüger por Emil Jannings.

Ohm Krüger es –dicen los folletos de propaganda– un relato angustioso, sobre pruebas y documentos indestructibles, de las crueldades británicas en el Transvaal durante el dulce, sentimental e ingenuo reinado, según los ingleses, de la Reina Victoria. Aquí, donde se han distribuido este mes, con motivo de las Pascuas, más de mil millones de huevos entre la población, sin una sola cola delante de ninguna tienda, las gentes se trefilan y permanecen horas y horas delante de las agencias de espectáculos para obtener una localidad que les permitirá contemplar este “film” dentro de quince o veinte días.

Naturalmente, Ohm Krüger está lejos de ser una película basada en “pruebas y documentos indestructibles”. Antes bien es un producto de flagrante propaganda antibritánica que emplea como escenario las Guerras de los Bóers y en cuyo guión participó el propio Goebbels. A pesar de la economía de guerra, la película se comió un presupuesto de 5,5 millones de Reichsmark, una auténtica fortuna que se justifica únicamente por la circunstancia de que Goebbels declaró su rodaje “de interés nacional” por las cualidades artísticas y propagandísticas del filme. A partir de su estreno la película fue vista por 250.000 personas en sólo cuatro días.

¿No sería el sueño de todo jefe de marketing que miles de personas hicieran cola para obtener, pagando, la oportunidad de ver un anuncio publicitario de dos horas de duración y encima salieran contentos? Éste es el inquietante mérito que cabe atribuir al refinado Ministerio de Propaganga de Josef Goebbels. La calidad estética y dramática de sus productos propagandísticos estaba tan cuidada que el pueblo se tragaba de buen grado la píldora venenosa.

Ohm Krüger

Curiosamente, cuando la película fue estrenada en España el crítico del ABC estimó que

la película tiene matices y motivos en su consternación [sic] de tal naturaleza técnica que acaso no sean gustados más que por minorías bien preparadas.

¿Por qué lo que en Alemania estaba llamado a ser un éxito de masas sólo podía apelar en España a una “minoría bien preparada”? Sea como fuere, si ustedes formaran parte de ella y se animan, podrán ver la película completa (aunque en alemán y sin subtítulos) aquí. En Alemania su proyección sólo se autoriza de manera excepcional, en grupos controlados y con acompañamiento pedagógico, unas limitaciones –nos guste o no– cada vez más absurdas en la Era Internet.

7 thoughts on “Colas para el cine nazi

  1. Como siempre, interesantísima entrada Rosa. Tremendo documento y aleccionadora historia dentro de la Historia.
    El sentido pionero del marketing, agitación y propaganda de Gobless creó escuela de largo recorrido, porque hoy son pocos los paises con ansias imperiales,los gobiernos con necesidades de opacidad y engaño o las multinacionales ansiosas de beneficios los que se resisten a utlizar sus técnicas.
    ¡salud!

  2. Anonymous

    Rosa, cuánto tiempo sin hablar.
    Vuelvo de Alemania y me lanzo, claro, a tu magnífico blog, que tiene la virtud de ser SIEMPRE iluminador y sugerente. Gracias y felicidades.

  3. Poder de la propaganda y miseria de la crítica. En eso seguimos igual.

  4. Me temo que a Goebbels hoy se lo rifarían los departamentos de marketing de muchas multinacionales…
    Saludos, Rosa. Muy interesante blog.

  5. Muy bien sigue así. Es difícil mantener un buen blog. Yo acabo de empezar. Espero que de vez en cuando quieras pasarte, leer y comentar. Gracias! http://paunercomics.blogspot.com/

  6. http://www.youtube.com/watch?v=Qy8FDx84pjM
    Con subtítulos…
    Fascinante blog… totalmente enganchado a él y, espero, dentro de poco a sus libros…

    • Rosa Sala Rose

      ¡Muchísimas gracias, Juan! Yo también me he pasado por su blog, que pinta muy bien…

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