Los soldados negros

Cuando en Estados Unidos terminó la Guerra Civil, el ejército vencedor contaba con un gran número de soldados negros que habían acudido a luchar con la Unión en favor de la causa abolicionista. Algunos eran esclavos fugitivos. El destino quiso que al acabar la guerra muchos de estos soldados formaran parte de las tropas de ocupación que se extendieron por los mismos territorios del Sur en los que unos años antes habían estado esclavizados. Para muchos de los sureños blancos, esta circunstancia se convirtió en la más espantosa de las humillaciones. En junio de 1865, un periodista de la Gazette de Cincinatti escribía:

Es preciso mezclarse con ellos para descubrir lo doloridos que se sienten ante la degradación de ser vigilados por estos antiguos esclavos fugitivos. Ser conquistados por los yankees era humillante, pero tener a sus propios negros armados y con autoridad sobre ellos les parece una crueldad y un insulto gratuito.

En la literatura antigua la irrupción del caos se expresaba mediante la subversión de las leyes naturales. Los poetas hablaban, por ejemplo, de ríos que remontan a sus fuentes en vez de desembocar en el mar. Pero en la antropología racial del siglo XIX la inferioridad de los negros también respondía a una “ley natural”, así que verlos de repente en el uniforme de los vencedores y no entre cadenas tuvo que ser para muchos blancos una señal apocalíptica que anunciaba el fin del mundo tal como lo habían conocido. No sorprende que los soldados negros pronto se convirtieran en el símbolo de la derrota del Sur y acabaran generando una auténtica paranoia.


Este shock traumático no deja de resultar comprensible en un territorio que había fundamentado todo su sistema económico en la llamada “institución peculiar” del esclavismo. En cambio, resulta mucho más inesperado que algo así tuviera lugar medio siglo después en pleno corazón de Europa, en una Alemania con economía moderna y sin apenas tradición colonial. Me refiero a las tropas senegalesas que, como parte del Tratado de Versalles, Francia envió de 1918 a 1930 para ocupar el territorio alemán situado a la orilla izquierda del Rin.

A diferencia de lo que sucedía con las tropas de la Unión, donde la presencia de soldados negros resultaba natural y en gran medida inevitable, todo apunta a que Francia envió premeditadamente a soldados de color procedentes de sus colonias a fin de humillar adicionalmente a un enemigo al que sabía imbuido de prejuicios racistas. Una idea acaso graciosa en su origen, pero que contribuyó a afianzar la discriminación racial en Alemania y acabaría volviéndose en contra de los franceses, pues los alemanes emplearon la llamada “ignominia negra” (Schwarze Schmach) para desacreditar a Francia y a su ocupación ante los ojos del mundo “civilizado”.

En Mi lucha Hitler dio enseguida con una delirante explicación de lo sucedido: El estacionamiento de negros en la orilla del Rin respondía a una estrategia premeditada de los judíos para “destruir a la raza blanca mediante su inevitable bastardización, a fin de degradarla cultural y políticamente y, de este modo, apoderarse de ella”.

Con semejantes argumentos no sorprende que la primera paranoia que la presencia negra desencadenó en Alemania fuera de índole sexual. Fíjense, por ejemplo, en la forma del tronco al que aparece ligada esta inocente doncella alemana en la medalla que hizo acuñar en 1920 el propagandista Karl Goetz para conmemorar la ignominia negra:

La dimensión fálica de la imagen debió de resultar excesivamente obscena, por lo que un año después Goetz decidió retocarla un poco y aprovechó para añadir la leyenda “En escarnio de la mujer alemana” (Zum Hohn der deutschen Frau):

Medalla 1921

Eugen Fischer

Eugen Fischer

Sin embargo, a pesar de la supuesta sexualidad desatada de estos potenciales violadores negros, apenas nacieron cuatrocientos niños mestizos en Renania y todos lo hicieron de relaciones consentidas.

Aun así, a fin de evitar que contribuyeran a contaminar aún más la sangre alemana, durante el Tercer Reich se nombró una comisión encargada de localizar, arrestar y esterilizar a los descendientes de estas uniones. La dirigió el antropólogo Eugen Fischer, un temprano defensor de la eugenesia que ya había efectuado experimentos de naturaleza genocida con los Herero de Namibia mucho antes de que Hitler subiera al poder.

Pero si quieren conocer un testimonio de primera fila de lo que suponía para un niño negro vivir en la Alemania nazi, no dejen de leer las memorias de Hans Massaquoi, descendiente ilegítimo del cónsul de Liberia en Hamburgo y de una enfermera alemana, que ha publicado recientemente la editorial Papel de Liar. Verdaderamente apasionante.

Testigo de raza. Un negro en la alemania nazi

Testigo de raza. Un negro en la alemania nazi

17 thoughts on “Los soldados negros

  1. Rosa, me alegra que hayas reanudado tus entregas. Pero en los Blogs todos trabajamos7escribimos gratis. Un beso!

  2. Rosa, no tení ni idea de lo que explicas, me ha parecido muy interesante. Felicidades por esta entrada tan interesante.
    Un beso.

  3. Otra vez una entrada muy interesante: mil gracias. En Alemania noté que la gente sabe poco del asunto de los herero y que la colonización alemana es vista como algo benévolo, una colonización “humana”. En realidad, está demasiado cerca en el tiempo del nazismo… Y éste último no nació por generación espontánea.

  4. He llegado aquí por pura casualidad, equivocándome al clickear en el blog de Luis Manuel Ruiz. No obstante, feliz casualidad, pues tu obra “Diccionario crítico de mitos y símbolos del nazismo” me parece sencillamente magnífica. Además descubro que tu blog es excelente y, si me permites expresarlo, que eres una mujer bellísima. Felicidades por todo ello.

  5. elisa vilache

    Hola.
    Sí, también hace referencia el libro de Giles Mac Donogh, “Después del Reich”, a la violencia de los soldados coloniales franceses, rivalizando en esto con los soviéticos. Parece que es un tópico admitido.
    Saludos cordiales

  6. Anonymous

    Hola
    Ahora no tengo los datos concretos a mano (me llevaría tiempo buscarlos) pero en la invasión nazi de Francia en Mayo-Junio de 1940, tropas de las Waffen SS toparon con la fuerte resistencia de un regimiento senegalés; tras la finalización del combate -victorioso para los alemanes-, los soldados senegaleses prisioneros fueron fusilados, apartando a los oficiales blancos que no fueron ejecutados, salvo la excepción de un ¿capitán? que prefirió permanecer y morir junto a sus hombres.
    Ya sé que es una anécdota irrelevante pero me ha venido a la cabeza al leer su texto.
    Por lo demás, felicidades por su blog y por su magnífico trabajo de historiadora.

  7. ¡Hola a todos y gracias por vuestros comentarios!
    Javier, tienes toda la razón: el nazismo no nació por generación espontánea, ni únicamente como consecuencia del Tratado de Versalles y de la crisis económica. Tiene raíces culturales muy profundas.
    César: bienvenido al blog. Muchas gracias por el elogio y por el piropo.
    Elisa: no he leído todavía el libro de MacDonogh, pero exploraré lo que dice sobre este asunto. Me sorprende que los soldados coloniales franceses fueran especialmente brutales, no tenía noticia, más allá de la inevitable propaganda nazi. Pero imagino que MacDonogh citará fuentes fiables… Lo consultaré.
    Anónimo: desconocía la interesante historia que cuenta, que de ningún modo me parece irrelevante, sino todo lo contrario. Gracias por compartirla. El trágico suceso resulta perfectamente consecuente con el resentimiento alemán por la “ignominia negra”. Y, desde luego, con el inveterado racismo nazi.
    Un cordial saludo a todos.

    • gato

      Muchos de los soldados negros que dices de aquellos regimientos no fueron ejecutados, desertaron del ejercito frances y luego se unieron a los nazis en la sección de voluntarios SS de Francia la LVF, en la división hanschar SS tambien habia soldados negros musulmanes, en las afrika korps del ejercito aleman tambien habia soldados negros, y tambien los habia en las colonias alemanas de africa, como los askaris de las colonias alemanas, y los askaris eritrea de las colonias de la italia fascista, incluso el lider negro de tanganyika llamado Fritz delfs, creo un movimiento nazi negro en ese sector que fue desarticulado cuando los ingleses se apropiaron de las antiguas colonias africanas de estos 2 paises…

  8. Hola, Rosa. me he colado en tu blog a través del de Ana Rodríguez Fischer. Si os interesa ahondar un poco más en el tema de los soldados negros en el ejército norteño os recomiendo que leáis un magnífico libro que Bartleby Editores publicó en 2009: se titula “Guardia nativa”, la autora es Natasha Trethewey y con él ganó el Pulitzer de poesía en 2007. Lleva una exhaustiva introducción de aquel hecho histórico que inspiró a la autora un poemario magnífico. Y si alguien se interesa y no lo encuentra ya en librerías, puede comprarlo a través de la web de la editorial: http://www.bartlebyeditores.es. Creo que te va a sorprender…

  9. Hola, Pepo, ¡bienvenido al blog!
    Muchísimas gracias por el dato: trataré de hacerme con este libro, que realmente suena muy interesante. Es un tema que me interesa cada vez más.
    Saludos y hasta pronto.

  10. Anonymous

    Bueno, basta rebuscar en periódicos y noticias en Internet acerca de las brutalidades que cometen estos civilizados señores «morenos» en Europa para darse cuenta de que no andaban desencaminados los alemanes de la época. Los incendios de Londres y París no son más que la punta del iceberg, ciertamente vistosa, de fenómenos que suceden a diario y que nuestro buen gobierno anterior pretendió ocultar con aquella ridícula insinuación a la prensa de que ocultara la nacionalidad de los delincuentes para evitar fomentar el racismo. Nótese la ironía, y la intención censora de los mayores promotores del racismo a la inversa y el mestizaje.

  11. Estimado Anónimo:
    ¿Realmente cree usted que en los disturbios de Tottenham y de París lo determinante es el color de la piel de los saqueadores? ¿Cree usted que los “morenos”, como usted los llama, nacen con un “gen del saqueo”? ¿O hay toda una larga historia de represión detrás que ha generado una situación social determinada? Personalmente me inclino por esta última hipótesis. Un cordial saludo.

  12. Anonymous

    ¿Represión? Lo que hay desde hace mucho tiempo son políticas de discriminación positiva. Quizá si se entiende por represión no regalarles a los inmigrantes que incendiaron Londres las zapatillas de marca y los iPhone que robaron, pues sí, es una pena. No hay genes del saqueo, pero mucho menos, necesidad de importar millones de personas tan extrañas a nosotros. Hoy día sucede en toda Europa, parece que no hay remedio. O la gente común empieza a verlo en partidos parecidos a los que se ha demonizado desde hace decenios. En Francia son los antiguos votantes comunistas la cantera del Front National.

    De todos modos, quiero que sepa que la escribo porque me sorprende su discurso «progresista». He leído y admirado dos de sus libros, hasta ahora, y me han parecido una maravilla, el diccionario de mitos y símbolos del nazismo y el dedicado a Lili Marlene. Además, es usted muy guapa. Un saludo afectuoso.

  13. Anonymous

    Veo que no publica usted mi comentario. Bueno, quizá sea mejor así, es una discusión sin fin. Un afectuosos saludo y que le vaya bien. Seguiré sus libros, siempre interesantes.

  14. albert

    Leo con retraso de años su post pero me gustaría señalarle algunas incorrecciones que entre tanto blanco y negro incrementan la gama de grises.
    La presencia de tropas negras entre los nordistas norteaméricanos no era tan “natural”, si tenemos en cuenta que raramente entraron en combate; se dudaba de su combatividad y eficacia, y en general prestaron servicios auxiliares. Por otro lado, conviene tener en cuenta que los sudistas también contaban con tropas negras. Cuesta creer que ello fuera posible con la mentalidad actual, pero es un hecho fácilmente corraborable que hubo decenas de miles de soldados negros en la Confederación. Si no me falla la memoria unos 80.000. Hay incluso la anécdota muchas veces contada en libros de soldados negros que capturados por los nordistas escapaban y se volvían a reenganchar con los del Sur.

    • Rosa Sala Rose

      Estimado Albert: admito de buen grado que la historia americana moderna no es precisamente mi fuerte. No obstante, he hecho algunas indagaciones y la impresión que obtengo es que el Sur fue extremadamente reticente a enrolar tropas negras. Los soldados de color no empezaron a servir a las tropas confederadas hasta 1865. El general Robert E. Lee tuvo que aplicarse a fondo para convencer al congreso de los Confederados sobre la importancia de no desperdiciar tamaña fuerza de combate. Un mes después de que la legislación confederada por fin lo permitiera, el estado de Virginia sólo pudo presentar a 50 alistados. De todos modos, estudiaré el tema un poco más a fondo y puede que retoque el enunciado del artículo. Le agradezco su aportación y su enriquecimiento de la gama de grises, siempre necesaria.

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