El secuestro de los Heberlein

Erich Heberlein fue un diplomático alemán de carrera que residía en Madrid desde 1919. Tras casarse en 1922 con Margot Calleja, guapa muchacha de la alta sociedad madrileña conocida por su extraordinaria voz, desarrolló un profundo aprecio por España. Tan profundo que en los años cuarenta, cuando pasó a ser el consejero del embajador alemán Stohrer en Madrid, experimentó un auténtico conflicto de lealtades.

En marzo de 1943 la presencia de Erich Heberlein en Madrid se había vuelto incómoda para los alemanes. Hay quien dice que no confiaba en la victoria del Reich, mientras otros afirman que no apoyaba las intrigas de Paul Winzer, el infame representante de la Gestapo en España. Sea como fuere, Heberlein y su jefe Stohrer fueron depuestos y enviados al Ministerio de Asuntos Exteriores en Berlín.

Para entonces el barco del Reich estaba naufragando, las bombas llovían sobre la capital alemana y Heberlein tenía más motivos que nunca para añorar España. Solicitó unas vacaciones “para solucionar asuntos privados” y no cejó hasta conseguirlas. Una vez en España se retiró a la finca que su esposa tenía en La Legua, cerca de Toledo, y se puso “muy enfermo”, tanto que se resistió a todos los requerimientos que se hicieron desde Berlín para hacerlo regresar. A las autoridades del Reich aquello les pareció un mal ejemplo.

Berlín bombardeado

Berlín bombardeado

En la madrugada del 17 al 18 de junio de 1944 llamaron a su puerta. El servicio ya dormía, así que acudió a abrir el propio Heberlein. Un español con uniforme de policía dijo que debía ir a ver cuanto antes al gobernador civil de Toledo, pues se habían recibido noticias urgentes sobre la suerte de su único hijo, que luchaba en el frente Oriental. Heberlein despertó a Margot y los dos se vistieron a toda prisa, con el corazón en un puño.Pero resultó que no era el gobernador quien los estaba esperando, sino dos funcionarios de la embajada alemana que los obligaron a subir a un coche para llevarlos a Madrid, donde fueron interrogados. Después Erich fue conducido a un aeródromo de Alcalá de Henares; un avión de la embajada lo llevó a Biarritz para dejarlo en manos de la Gestapo. Margot fue separada de su esposo y conducida en coche, en un trayecto que debió de hacérsele eterno, hasta el paso de frontera de Irún.

Al día siguiente el servicio se sorprendió de no encontrar a los señores, especialmente dado que aquel día esperaban invitados. Tras dejar pasar unas horas dieron aviso al gobernador civil de Toledo y a la Dirección General de Seguridad en Madrid sin saber que precisamente la DGS había tomado parte en la misteriosa desaparición. Es bien sabido que la policía española y la Gestapo mantuvieron desde el principio una estrecha colaboración, aunque no abundan los casos documentados. El de Heberlein es uno de ellos.

Samuel Hoare
Samuel Hoare

El embajador británico en España, Samuel Hoare, cuenta que el ministro español de Asuntos Exteriores, el aliadófilo conde Jordana, quedó avergonzado por la bajeza de este crimen cometido en suelo español. En el ABC del 14-4-1946 incluso se afirmó, a toro pasado, que “el general Jordana protestó cerca de Hitler con tan buen resultado que si no hubiera sido por la actitud del conde de Jordana las autoridades alemanas habrían ejecutado a Heberlein en 1943”.

Los Heberlein eran muy apreciados en la alta sociedad madrileña y su inexplicable ausencia creó un gran revuelo. La embajada alemana tuvo que buscar una excusa para justificar la súbita desaparición de su antiguo colaborador y recurrió de nuevo al hijo de ambos: el matrimonio Heberlein habría viajado a toda prisa a Alemania a fin de despedirse del muchacho después de que éste hubiera regresado agonizante de Rusia. Para terminar de liquidar el asunto, instaron a los Heberlein a que enviaran cartas a sus amigos madrileños para tranquilizarlos: Margot y Erich las escribieron con una pistola en la sien desde el campo de Buchenwald.

Hoare, que sabía muy bien que el secuestro se produjo “con la aquiescencia y auxilio de la policía española”, empleó este caso para recordarle una y otra vez al mundo que España estaba muy lejos de ser neutral, de modo que los Heberlein se convirtieron en un problema diplomático de primer orden para Franco. Había que tomar medidas. Por fin, en diciembre de 1944 apareció en el ABC un editorial anónimo que desmentía con vehemencia la colaboración policial con la Alemania nazi proclamada por Hoare y aludía al caso Heberlein, dándolo por perfectamente aclarado en virtud de las cartas recibidas.

Un telegrama secreto de la embajada alemana en Madrid de enero de 1945, hallado en un archivo de Berlín, permite averiguar que el artículo fue publicado “por instrucción personal del Caudillo”. Y aunque su aparición fue muy bien recibida en la capital alemana, el telegrama añade la siguiente observación:

Sin embargo, de ningún modo tenemos motivos para un optimismo prematuro, por mucho que ahora hayan perdido terreno los ataques de los británicos. Podemos contar con que Inglaterra aprovechará la discusión que ahora se ha abierto para anunciar otros casos de colaboración policial entre España y Alemania que no han sido mencionados hasta el momento, como el de Kaltofen o Dublin.

Aunque no sabemos quiénes eran Kaltofen ni Dublin, este texto hace patente que los Heberlein no fueron las únicas víctimas de esta clase de cooperaciones.

Hasta cierto punto tuvieron suerte. Tras pasar por los campos de Sachsenhausen, Buchenwald y Dachau, las SS los evacuaron al Tirol junto con otros prisioneros ante el avance de las tropas enemigas. Allí fueron liberados por los americanos. A pesar de la traumática experiencia vivida, decidieron regresar a España.

Ironías del destino: Óscar, el hijo militar que había sido la causa involuntaria del secuestro de sus padres, sobrevivió a la guerra. Sin embargo murió pocos años después en Valencia, en un trágico accidente, apenas cumplidos los treinta años.

Los Heberlein pasaron el resto de su vida en España. Erich murió en 1980. ¿Quién conservará sus papeles? ¿Habrán dejado algún testimonio por escrito de su extraordinaria odisea?

Quedan tantas historias por contar…

11 thoughts on “El secuestro de los Heberlein

  1. Impresionante historia, supongo como tantas otras, en tantos rincones del mundo, que no veran la luz porque ‘nos faltan manos y perseverancia’. Desde aqui, mi agradecimiento.

  2. Mi querida Rosa: De esa historia se desprenden muchas cosas: la más grave de todas la tremenda hipocresía del régimen franquista. En un tono más pueril, ¡que guión cinematográfico más espléndido se podía hacer de esa historia!… Espero que sigas deleitándonos mucho tiempo con tus investigaciones. Un beso.

  3. Enric Masana

    Es posible que fuera este diplomático quién disuadió a Francisco Toribio, un militar, de alistarse en la División Azul, le dijo literalmente, “Alemania perderá la guerra en la llanura de Berlín”.
    Enric Masana

  4. Qué maravilla que existan intelectuales como usted en este país, Rosa. Estoy leyendo estos días El misterioso caso alemán y confirmo en este blog, descubierto ahora, su inquietud y valiosas investigaciones: enhorabuena y gracias,

    Julia Fernández

  5. ¡Cuánto es lo que no sabemos! Y tan necesario para “comprender”, sólo eso. Gracias por su esfuerzo por aclararnos el pasado.
    Un abrazo.

  6. Rosa,siento decirte que la informacion que das respecto al año del fallecimiento de Margot Calleja es erronea ,la que si fallecio en es año fue su segunda esposa que a la vez era su sobrina.Gracias

  7. Estimada María, ¡muchísimas gracias por la corrección! Como verás en la entrada, ya he corregido el fallo. Un saludo muy cordial, Rosa

  8. Rosa te comento que si quieres mas informacion ,puedes encontrar bastante ,te lo dice una persona que ha conocido y sabe bastante de la vida de Heberlein ,si te pasas por El Rincon de Toledo ,donde yo he pasado y disfrutado los ultimos años de su vida en su propia casa ,y compartiendo mesa ,con su gran caracter y elegancia ,,era una gran persona y agradecido con la gente que le rodeaba.Un saludo.

  9. Muchas gracias de nuevo, María. Siento mucha curiosidad por Heberlein. De hecho, me gustaría saber si hablaba sin problemas de su secuestro y de su relación con los jerarcas nazis o si prefería olvidar todas aquellas experiencias. Cuando vuelva por Toledo, buscaré El Rincón. Gracias y un afectuoso saludo, Rosa.

  10. Rosa,ante todo te dire que el Rincon se encuentra en la plaza Santa Isabel,en la cual quedan muchas personas las cuales te podran contar bastantes cosas,yo por mi parte tan solo recuerdos personales,nunca he tenido contacto con su hija,ni se de ella, aunque algo de su relacion con su padre si la se, aunque para ERICH HEBERLEIN ESTENZEL fue una gran fustracion sin embargo la muerte de su hijo Oscar ,le embargo en una profunda tristeza,, como seria que cuando el fallecio guardaba en su cartera una foto de su hijo, la cual al dia de hoy conservo,su tragica muerte en moto le quedo destrozado.Lo siento pero por este medio no puedo hacerte mas comentarios.Un saludo Y Gracias por tu respuesta.

  11. No te preocupes, María, tus comentarios ya me han sido de gran ayuda. Pasaré sin falta por el Rincón en cuanto regrese un día a Toledo. Por si te interesa tenerlo, mi dirección de correo electrónico es historiasdefrontera@gmail.com.
    Muchas gracias de nuevo y un afectuoso saludo.

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