El incidente diplomático de Samuel Hoare

Mision en España HoareNo puedo evitarlo, desde que leí sus memorias siento una especial simpatía por Samuel Hoare, ese aristócrata inglés astuto y gruñón que Gran Bretaña envió a Madrid durante los años más difíciles de la guerra y al que ya me he referido en entradas anteriores.

En ocasiones los materiales de archivo confirman lo que los grandes políticos escriben en sus memorias, en otras muchas lo desmienten. Pero algunas veces simplemente lo ilustran, añadiendo detalles inesperados que por algún motivo no han merecido pasar a la historia oficial, como éste que les voy a contar:

El 18 de julio de 1944 Francisco Franco celebró, como todos los años, el día de la “Liberación” mediante una cena y un concierto al aire libre en el palacio de La Granja a los que acudía todo el cuerpo diplomático. Una ocasión perfecta para acercarse al esquivo Caudillo y hacer política de salón en tiempos de guerra. Pero esta vez la rutina se vio truncada por un incidente que tuvo a Samuel Hoare de protagonista.

Palacio La Granja
Carlos Asensio Cabanillas

Carlos Asensio Cabanillas

Los asientos para el concierto no estaban asignados, y dio la casualidad de que Hoare se sentó junto a la esposa del ministro español del Ejército, Carlos Asensio. Como exige la cortesía, Hoare se dirigió amablemente a ella en varias ocasiones. Sin embargo, la germanófila señora de Asensio se hizo la sueca y se abstuvo de responderle. A la tercera se levantó para sentarse junto a su amiga, la esposa del embajador alemán Dieckhoff. Ante semejante afrenta, Hoare, su esposa y todos los demás miembros de su embajada decidieron abandonar el concierto en plena interpretación musical y sin despedirse de Franco. Todo un escándalo, sin duda.

A Hoare la actitud de la esposa del ministro español le pareció “una ofensa contra el representante de una potencia extranjera que no puede ser tolerada de ningún modo”, y así se lo hizo saber unos días después al ministro español de Asuntos Exteriores, el conde de Jordana. Hoare valoró el incidente como “una prueba más de la descomunal influencia de los alemanes sobre determinadas instituciones gubernamentales, algunos de cuyos miembros parecen subestimar por completo la situación real”. Como se pueden imaginar, la situación real a la que se refería Hoare es que a esas alturas Alemania ya prácticamente había perdido la guerra.

François Pietri

François Pietri

Hace poco di en un archivo con el relato que el embajador francés de Vichy, François Pietri, le hace a Pierre Laval del suceso:

La fiesta, banal a más no poder, no habría sido merecedora de Su atención si no fuera porque destacó por un incidente protocolario debido a la susceptibilidad extrema del embajador de Gran Bretaña.

Al parecer Pietri, que sólo vio el incidente de lejos, no se enteró bien de la naturaleza de la ofensa. Pensó equivocadamente que el enfado de Hoare se debía a la circunstancia de que la mujer del embajador alemán había tomado asiento al lado de Carmen Polo de Franco, sugiriendo un honor excesivo para la esposa de su enemigo político. Aun equivocándose en las causas, Pietri describe con ojo cinematográfico las consecuencias de la afrenta:

En ese momento Lord Hoare se adelantó hasta llegar a la primera fila de la asistencia, le dijo algo al oído a Lady Hoare, que acababa de sentarse algo más lejos, y los dos se fueron hacia el coche, acompañados prácticamente por todo el resto de la embajada, mientras el personal de protocolo al completo se lanzaba en pos de ellos y trataba de calmar la irritación visiblemente grabada en la figura de mi puntilloso colega.

Pero lo mejor de esta historia es la argumentación con la que Jordana, el ministro de asuntos exteriores español, trató de excusarle a Hoare el grosero comportamiento de la señora Asensio:

Por lo que respecta a la esposa del Ministro del Ejército, el general Asensio, es preciso tener en cuenta que padece una enfermedad del oído y que no oye ni una palabra sin la ayuda de cierto aparato que a todas luces el día del incidente no funcionó como es debido. Si la señora de Asensio no respondió al señor embajador fue sin duda alguna porque no le oyó.

¿Pretendía tomarlo por tonto?

Evidentemente, la peregrina excusa del audífono no funcionó. El embajador insistió en que, conscientemente o no, el caso es que había recibido una ofensa de la esposa de un ministro español. Según el confidente que protocolizó clandestinamente la entrevista para los alemanes, en el transcurso del encuentro “el embajador inglés se mostró tan descomedido que Jordana tuvo que invitarle repetidamente a que adoptara un tono de voz más moderado”.

Está visto que tanta torpeza lograba sacar de quicio incluso a un gentleman inglés de pura cepa como Samuel Hoare.

Samuel Hoare y Neville Chamberlain

Samuel Hoare y Neville Chamberlain

Actualización (febrero 2014):

Como podrán comprobar en los comentarios a esta entrada, Gonzalo Fernández Hernández, sobrino nieto de Carlos Asensio Cabanillas, ha tenido la amabilidad de enriquecer la información de esta entrada con la versión que le transmitió en su momento su padre y su abuela materna. Dada la credibilidad del testimonio, he creído oportuno reproducirla también aquí.

“No era en un concierto –escribe Gonzalo– sino la recepción que Franco ofrecía todos los años en los Jardines del Palacio de La Granja con motivo del 18 de julio. El Jefe de Protocolo había sentado a mi tía abuela Carmen al lado de Sir Samuel Hoare. Éste no había acudido aún y mi tía abuela no se había percatado de ello. Pasaba por allí el Embajador Alemán y mi tía abuela le saludó indicándole que se acercara y se sentase a su lado. Esto lo hizo el Embajador Alemán entablando conversación con mi tía abuela. Pocos minutos después llegó Sir Samuel, quien indicó de manera brusca al Embajador Alemán que le cediera el sitio que por protocolo le correspondía a él. El Embajador Alemán dijo que no podía levantarse dado que una dama, como era mi tía abuela política, le había invitado a sentarse, lo que hubiera supuesto grave ofensa a la dignidad no sólo de mi tía abuela, sino de cualquier dama. Entonces Sir Samuel y toda la Legación Británica se marcharon y, al día siguiente e informado del asunto, mi tío abuelo presentó su dimisión a Franco, quien no se la aceptó, por si el error de su por otro lado muy educada mujer podía traer complicaciones a la España Franquista.”

Eso sí: nuestro nuevo testimonio también admite de buen grado que su tía abuela no empleaba ningún audífono.

14 thoughts on “El incidente diplomático de Samuel Hoare

  1. Fascinante. Gracias por compartir esta anécdota tan divertida y tan significativa para entender un poco mejor la historia

  2. Anonymous

    C.J.Sansom, en su libro “Invierno en Madrid”, cuenta que Churchill envió a sir Samuel Hoare ” en misión especial con la orden de mantener a Franco al margen de la guerra”. Es una novela -quizás no muy buena- pero se incluyen datos sabrosos acerca de la verdadera condición del Sr. Hoare.
    Fantástico blog. Los detalles, todo aquello que rodea y envuelve los hechos históricos más conocidos son a menudo lo que más importa y de dan significado.
    Un abrazo y gracias.
    A. Galán

  3. ¡Gracias atrasadas, “Pobrecito Hablador”!

    Y gracias también a usted, S. Galán, por el comentario. No conozco la novela de Sansom, pero intentaré hacerme con ella. Creo que la interpretación es bastante convincente. El hecho de que en plena guerra los ingleses sacrificaran a un diplomático de tanta experiencia y valía como Hoare para enviarlo a un país no beligerante como España demuestra que debía cumplir una misión muy importante.
    Me alegro mucho de que le guste mi blog. Lástima que no tenga tiempo para mantenerlo activo todo lo que me gustaría…
    Un cordial saludo,
    Rosa

  4. “(…) mantener a Franco al margen de la guerra”… Si ésa era la misión de Hoare, el Altísimo vino en ayuda de tal misión en lo bajísimo. Difícilmente el embajador de H.M. hubiera podido impedirlo si no lo hubieran hecho la cúpula del generalato franquista y, por encima de todos ellos, Hitler y su obsesión por destruir a la URSS, con lo que se olvidó de Gibraltar y de una España que era “pobre de pedir”.
    No he leído las memorias de Hoare -prometo hacerlo, pero dudo de su objetividad, incluso de su sinceridad, como de toda memoria-, pero todos los testimonios de aquí distan de lo que se dice un flemático y educado inglés. por el contrario, era un tipo sanguíneo y maleducado, con modales tan “salvajes” como consideraba los de los españoles… Por lo demás, igual que el de sus interlocutores franquistas.

  5. En mayo del año pasado, el gobierno británico desclasificó decenas de telegramas enviados por Samuel Hoare al Foreign Office y viceversa, que demuestran cómo Churchill sobornó a varios generales franquistas para que disuadiesen a Franco de unirse a Hitler en la guerra. Como no quería que supieran que el dinero procedía del gobierno británico, Hoare utilizó al banquero y empresario Juan March como intermediario. Aunque al final fue March el que acabó engañando a todos. Ángel Viñas lo ha contado muy bien en estos artículos http://www.elconfidencial.com/tags/temas/la-traicion-a-franco-9457/ Un saludo cordial, Rosa

    • Rosa Sala Rose

      Una aportación muy oportuna, Joaquín, ¡muchas gracias!

  6. Gonzalo Fernández Hernández

    Querida Rosa:
    Soy sobrino nieto del Teniente General Carlos Asensio Cabanillas de lo que me honro sobremanera aunque mi tío abuelo murió cuando yo tenía quince años de edad. No obstante tanto mi tío abuelo Carlos como su mujer Carmen Ballester me distinguieron con su afecto aunque su esposa murió en 1963 cuando yo contaba con ocho años. Oí contar a mi familia el célebre incidente de mi tía abuela Carmen con Sir Samuel Hoare y como al día siguiente mi tío abuelo presentó su dimisión como Ministro del Ejército a Franco quien no se la aceptó. Por mi familia se que mi tío abuelo era germanófilo pero ello no le impidió mantener una entrevista muy dura con Göring en Berlín negándose como Ministro del Ejército a aconsejar a Franco la entrada de España en guerra más allá de la no tan simbólica participación de la España Franquista en el Frente Ruso con la División Azul. Mi tía abuela Carmen padecía una gravísima dolencia cardiaca. No obstante jamás oí que tuviera problemas auditivos.
    Un atento saludo

    • Rosa Sala Rose

      Estimado Gonzalo:
      Muchas gracias por esta interesante aportación personal. Desconocía la circunstancia de que su tío abuelo presentara la dimisión debido a este incidente. También me parece muy interesante su información de que el suceso llegara a ser “célebre” en los círculos de su familia. Al descubrirlo en los archivos no supuse que hubiera llegado a ser tan sonado como por lo visto fue. Por último, agradezco mucho haber obtenido gracias a usted la confirmación definitiva de lo que parecía evidente: que lo del aparato auditivo de su tía abuela fue una torpe excusa por parte de Jordana. Reciba un cordial saludo.

      • Gonzalo Fernández Hernández

        Querida Rosa:
        Te rogaría que si no te importa nos tuteáramos. No obstante yo oí contar la historia de manera algo diferente. El escenario es el mismo: los jardines del Palacio de La Granja. La fecha idéntica. La historia que escuché a mi padre y a mi abuela materna Enriqueta Asensio Cabanillas (única hermana sobreviviente del Teniente General fallecida en 1972) es como sigue. No era en un concierto sino en la recepción que Franco ofrecía todos los años en los Jardines del Palacio de La Granja con motivo del 18 de julio. Él Jefe de Protocolo había sentado a mi tía abuela Carmen al lado de Sir Samuel Hoare. Éste no había acudido aún y mi tía abuela no se había percatado de ello. Pasaba por allí el Embajador Alemán y mi tía abuela le saludó indicándole que se acercara y se sentase a su lado. Esto lo hizo el Embajador Alemán entablando conversación con mi tía abuela. Pocos minutos después llegó Sir Samuel quien indicó de manera brusca al Embajador Alemán que le cediera el sitio que por protocolo le correspondía a él. El Embajador Alemán dijo que no podía levantarse dado que una dama, como era mi tía abuela política, le había invitado a sentarse, lo que hubiera supuesto grave ofensa a la dignidad no de mi tía abuela sino de cualquier dama. Entonces Sir Samuel y toda la Legación Británica se marcharon y, al día siguiente e informado del asunto, mi tío abuelo presentó su dimisión a Franco quien no se lo aceptó por si el error de su por otro lado muy educada mujer podía traer complicaciones a la España Franquista. Si quieres te contaré algunos recuerdos de mi tío abuelo aunque no tengan relación con Sir Samuel Hoare ni con la cultura alemana.
        Un saludo de mi mujer y mío

        • Rosa Sala Rose

          Estimado Gonzalo:
          Encantada de que nos tuteemos. Tu información me parece tan interesante que voy a editar la entrada e incorporarla al cuerpo de texto. Al fin y al cabo, hay que dar voz –en este caso por vía interpuesta– a quienes fueron testigos del momento. Muchísimas gracias por tu aportación. Y, naturalmente, me encantaría que me contaras más cosas sobre tu tío.

  7. Mireya Fernández

    He leído con todo el interés la resena suya sobre el “famoso incidente”y a continuación las notas de personas intimamente ligadas con los protagonistas del evento. Déjeme decirle,que poco o nada conocía de esta parte de la Historia de Espana, llegue a esto, por curiosidad,estoy leyendo “” El tiempo entre Costura” y de ahí que me puse a leer un poco más sobre nombres y fechas que anota la escritora.

    Gracias

    • Rosa Sala Rose

      ¡Muchísimas gracias, Mireya! Es una época de la historia española fascinante y turbia, y desde luego muy poco conocida. Gracias por pasarse por aquí y dejar este comentario.

  8. Víctor Girona Hernández

    Buenos días; he conocido hoy el interesante relato que realiza sobre el, para mí, desconocido “Incidente Hoare” aquel julio de 1944. La verdad es que es muy curioso y hasta divertido… Estoy leyendo “El enigma Hess” de Martin Allen y relata muy gráficamente el porqué vino Samuel Hoare “destinado” a Madrid como Embajador bajo las órdenes de Churchill. Yo, personalmente y de acuerdo a mis investigaciones, estoy con el Embajador Francés cuando manifiesta: “…incidente protocolario debido a la susceptibilidad extrema del embajador de Gran Bretaña”; por entonces, toda la clase dirigente Política española sabía que al régimen Nazi le quedaban dos Telediarios y también sabían que si Samuel Hoare montaba “un pollo” es que algo buscaba… ¿torpeza de los españoles en sus maniobras por aquellas fechas? nada más lejos de la realidad, sabían muy bien todo lo que hacían cara al exterior y ahí están los resultados: aquel Régimen se mantuvo hasta 1975. Me creo totalmente la explicación que el sabueso de Jordana le espeta a Hoare, que éste se partiera de risa en su interior aunque no lo demostrara… y que Jordana “cara a la galería” le llamara la atención sin contemplaciones en su despacho y le “invitara” a calmarse. Entre otras cosas porque podía hacerlo a sabiendas de la clara y cierta simpatía con que contaba ante los Servicios de Inteligencia británico y norteamericano, independientemente del lío con el wolframio que había acontecido meses atrás. Es curioso, Jordana fallecería al mes siguiente de ese “incidente” del 18 de julio. Un saludo.
    Víctor Girona Hernández (Toledo)

    • Rosa Sala Rose

      Estimado Víctor, muchas gracias por esta interesante aportación. Mi colega el profesor Collado Seidel, que ha realizado investigaciones recientes sobre Samuel Hoare, me comentó que mis simpatías por el personaje podrían no estar justificadas. Leeré “El enigma Hess” en cuanto tenga ocasión y trataré de profundicar un poco más en el curioso incidente, que sin duda, hubiera lo que hubiera detrás, parece digno de un sainete. Un cordial saludo y gracias por leerme.

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