¿ Josep Maria Sert, pintor del nazismo ?

Si les pregunto por un “arquitecto del nazismo”, encontrarán enseguida una respuesta: Albert Speer. Incluso habrán visto la maqueta de alguna de las megalómanas construcciones que tenía pensadas para “Germania”, la nueva Berlín del Tercer Reich:

maqueta de la Germania de Albert Speer (Wikipedia)

Si les pregunto por un “cineasta del nazismo”, saltará de inmediato a su memoria el nombre de Leni Riefenstahl, otra megalómana generadora de películas propagandísticas de tanto impacto como El triunfo de la voluntad u Olimpia.

Cartel de "Triunfo de la voluntad" de Leni Riefenstahl (Wikipedia)

Si les pido el nombre de un “escultor del nazismo” seguramente tendrán que reflexionar un poco más. No todo el mundo conoce los nombres de Arno Breker o de Josef Thorak…

Josef Thorak en su taller

Pero el verdadero desafío llegará cuando les pregunte por un “pintor del nazismo”.

Claro que hubo pintores nazis, sin duda, pero sus nombres y sus obras han caído en el más justificado y absoluto de los olvidos. El ideal estético nazi carece de un representante destacado en la pintura.

El asunto nunca me inquietó demasiado. Para adaptarse a la estética nazi, un pintor tendría que haber sido capaz de cubrir de color los interiores inmensos de un edificio tan descomunal como la Volkshalle que Speer y Hitler habían ideado conjuntamente como edificio simbólico de la nueva Berlín, con sus 250 metros de altura y una capacidad para más de 150.000 visitantes. En ella habría cabido 17 veces San Pedro de Roma y la coronación de la cúpula habría sobresalido por encima der las nubes. ¿Qué pintor habría podido enfrentarse a un reto semejante?

Maqueta de la Volkshalle de Albert Speer de 1939 (Wikipedia)

La pintura, sencillamente, no parecía casar bien con la fría y blanca monumentalidad nazi. Di por hecho que tampoco a los nazis les preocupaba demasiado el pobre papel que su ideal estético les imponía a los pintores.

Eso pensé hasta que un encuentro fortuito en un archivo alemán me dio a conocer una perspectiva completamente distinta de todo este asunto.

En 1942 se celebró una gran exposición de arte español en la Academia de Bellas Artes de Berlín. La organizó la señorita Gertrud Richert, doctora en historia del arte y colaboradora del Iberoamerikanisches Institut, desafiando el dolor de sus cólicos nefríticos (a veces los archivos permiten averiguar esta clase de detalles indiscretos). La señorita Richert tenía un interés especial en incorporar a la exposición a Josep Maria Sert, que residía en el París ocupado. En un castellano algo esforzado, le escribe que “entre estos artistas contemporáneos de España es Vd., señor, uno de los más gloriosos que admiro fervientemente desde que he conocido sus obras en Barcelona y Vich. La exposición de Berlín sería absolutamente incompleta si Vd. no consentiría de enseñar obras suyas. Pondremos a su entera disposición un salón aparte”.

Sin embargo, cuando finalmente se celebró la exposición, las obras de Sert no figuraban en ella. ¿Por qué? La oportunidad parecía excelente, especialmente para un pintor más reconocido en el extranjero que en su propia patria.

¿Era Sert reacio a exhibir sus obras bajo el régimen nazi? Parece improbable. Sert se había convertido entretanto en agregado honorario de la legación española de Vichy (el mismo puesto que ya había ocupado durante la Segunda República) y era buen amigo del germanófilo embajador Lequerica. Rechazar su participación en una exposición semejante podría haber generado un incidente diplomático.

La explicación llegó el 9 de enero de 1942 a través de una carta que el agregado cultural de la embajada alemana en Madrid le envió a Gertrud Richert:

Aunque en vistas de la gran importancia que tiene Sert dentro de la pintura española contemporánea sería especialmente deseable mostrar al menos unas pocas muestras de su obra en la exposición española en Berlín, ya sólo por cuestiones de formato eso no va a ser posible, ya que los frescos de Sert no entran en consideración para la exposición general por motivos de espacio.

Efectivamente, Josep Maria Sert era sobre todo un muralista. Solía pintar en grandes lienzos que luego colgaba en las paredes y el gran tamaño de sus obras no facilitaba su exhibición.

Sin embargo, la carta continúa con una nota misteriosa:

Además, en relación al señor Sert todavía existen otros planes cuyos detalles todavía no puedo comunicarle, pero que hacen recomendable no anticipar la exposición de su obra en una exposición de carácter general, donde, debido al aludido carácter especial de su obra, él no saldría a relucir como merece.

Así pues, a ojos de los alemanes Sert era, sencillamente, demasiado bueno. Le correspondía un trato especial. No se podía permitir que su obra apareciera en una exposición colectiva mezclada con la de otros artistas, muchos de ellos hoy casi olvidados, como Sebastián García Vázquez, cuya Pastoral fue considerada por un crítico alemán como “uno de los cuadros más bonitos de la exposición”. (Otros participantes más destacables fueron Joaquim Mir o Ignacio Zuloaga).

"Pastoral" (1934) de Sebastián García Vázquez (www.sebastiangarciavazquez.es)

“Pastoral” (1934) de Sebastián García Vázquez (www.sebastiangarciavazquez.es)

Otra carta posterior de la embajada alemana, esta vez firmada directamente por el embajador Stohrer, anuncia la intención de dedicarle a Sert una retrospectiva en exclusiva en otoño de 1942 que se celebraría nada menos que en el Museo de Pérgamo de Berlín. La intención era exponer los paneles originales de sus obras para la catedral de Vic, los biombos de la sala de música del banquero Juan March y los frescos del salón de caza de Laversine de los barones de Rothschild. (Curiosamente, una exposición monográfica casi idéntica a la que habían concebido los alemanes fue finalmente realizada en el Petit Palais de París en 2012).

Por el embajador Stohrer nos enteramos de que el comandante en jefe de las SS, Heinrich Himmler, había tenido ocasión de admirar los frescos de Sert en el museo San Telmo de San Sebastián y en el ayuntamiento de Barcelona durante su famoso viaje a España de octubre de 1940:

Lienzo de Josep Maria Sert para la iglesia de San Telmo (www.santelmomuseoa.com)

Lienzo de Josep Maria Sert para la iglesia de San Telmo (www.santelmomuseoa.com)

Mural de Josep Maria Sert para el Salón de Crónicas del Ayuntamiento de Barcelona (Wikipedia)

Sert: Salón de Crónicas del Ayuntamiento de Barcelona

Sin duda el disparatado objetivo de organizar una exposición semejante en una de las fases más tensas de la guerra se debe a la poderosa intervención directa de Himmler. Resulta que, según la carta de Stohrer, el líder de las SS había encontrado el carácter de las pinturas de Sert “adecuado a la concepción nacionalsocialista del arte”. Sus pinturas murales de gran formato

muestran una capacidad genial, como sólo la han tenido los pintores del Renacimiento, para emplear funcionalmente el fresco como un elemento configurador del espacio. Precisamente por estas cualidades, el arte de Sert podría ser de particular interés para Alemania, en cuya arquitectura impera una nueva concepción del espacio que impone a la pintura la tarea de dominar grandes superficies.

Así pues, los nazis habían encontrado por fin a un representante de su pintura. Y lo habían encontrado precisamente en la figura de un español.

La guerra siguió su espantoso curso, Stalingrado cayó y la ambiciosa exposición jamás llegó a realizarse. Bien por Sert y su memoria. De lo contrario, quién sabe si su nombre no habría quedado vinculado para siempre a la lista de Speer, Riefenstahl y Thorak.

13 thoughts on “¿ Josep Maria Sert, pintor del nazismo ?

  1. Fernando Navarro García

    Muy interesante artículo, como suele suceder con todas sus publicaciones. Yo hubiera mencionado como “pintor nazi” a Adolf ZIEGLER (a quién, por cierto, incluí en mi Diccionario biográfico de nazismo y III Reich) pero jamás hubiera imaginado lo cerca que estuvo nuestro compatriota de ser asociado al llamado arte nazi. Gracias por tan reveladora información. Saludos cordiales.

    • Rosa Sala Rose

      Estimado señor Navarro, muchas gracias por leer y comentar mi artículo. Creo que sólo un verdadero experto como usted habría dado con el nombre de Adolf Ziegler, a quien, en efecto, le corresponden con todas las de la ley el dudoso honor de ser el “pintor del nazismo” por excelencia. A todo esto, me pregunto cómo es posible que hasta el día de hoy no haya tenido noticia de la existencia de su “Diccionario biográfico del nazismo” que, a juzgar por las indagaciones a las que me ha llevado su comentario, parece de lo más recomendable. Celebro haber entrado en contacto con usted. Un cordial saludo.

  2. Fernando Valls

    Se me ocurre ahora Nolde, quien -como sabe- tiene un museo en el centro de Berlín, junto a Gendarmenmarkt. Saludos

    • Rosa Sala Rose

      ¡Es todo un honor que se pase usted por aquí, señor Valls! En efecto, el gran pintor Emil Nolde le gustaba mucho a Goebbels y habría tenido muchos puntos para convertirse en el pintor oficial del Tercer Reich, sobre todo teniendo en cuenta que Nolde sintió en un principio cierta afinidad ideológica con el nazismo y se consideró representantes de un arte “alemán, vigoroso, duro y ferviente”. Pero este hipotético destino natural suyo se vio impedido por su excesivo vanguardismo o “degeneración” (Entartung) en la terminología nazi. Nolde acabó abominando del nazismo y pintando algunas de sus mejores acuarelas de manera clandestina. De todos modos, creo que no cabe duda de que la monumentalidad de Sert, así como su uso mural de componentes arquitectónicos, casaba mucho mejor con la estética nazi à la Speer que el vitalista Nolde. ¿Se imagina la “grosse Halle” de Speer decorada con inmensas pinturas murales de Sert? Menos mal que nada de eso llegó a realizarse…

  3. JordiP

    Sobre la posición política de Sert no creo que pueda añadirse nada a lo ya sobradamente conocido y comentado. Me parece recordar (ay, estas neuronas …) que su intervención motu proprio fue fundamental para la recuperación por el régimen “nacional” de los fondos de El Prado depositados en Francia. No sería disparatado, admirada Rosa, que pudiera Vd. “colgar” en su blog unas notitas sobre este olvidado tema. Los enamorados de la historia, con mayúscula, Historia, se lo agradeceríamos. Mis saludos más cordiales.

    • Rosa Sala Rose

      Estimado JordiP, efectivamente Sert contribuyó a la recuperación para el régimen de los fondos del Prado. No tengo demasiada información sobre este tema, pero estaré atenta por si diera con algo. Gracias por su visita y reciba mi más cordial saludo!

  4. CN

    ¿Cómo habría reaccionado Sert a los comentarios de Himmler, en su opinión? Vicenç Pascual i Rodríguez escribe que, a pesar de su colaboración con las fuerzas ocupantes en París, también intentó ayudar a algunos judíos escaparse de los alemanes. Por la otra banda, en su obituario en The New York Times se presenta con el título “Español pro-Franco”. He encontrado muy poca información sobre sus creencias personales o posiciones políticas.

    • Rosa Sala Rose

      No soy experta en la biografía de Sert, pero tengo entendido que pasó a simpatizar con Franco por el shock que le causó ver destruidos sus plafones durante el incendio de la catedral de Vic. Incluso ocupó un puesto diplomático en la embajada franquista de Vichy. Aunque simpatizar con el bando nacional de Franco no necesariamente implica hacerlo también con Hitler, y menos con su política antisemita. En los archivos he podido documentar que Sert mantuvo una buena amistad con el barón von Stohrer, que fue el embajador de la Alemania nazi en España, y muy especialmente con su esposa. No sé hasta qué punto eso puede ser sintomático de sus posiciones políticas… Pero también he podido descubrir que por su casa de la Costa Brava pasaban toda clase de fugitivos del nazismo, también judíos. Al fin y al cabo, Sert trabajó mucho para la familia de banqueros judíos de los Rotschild. En definitiva: no tengo ni la menor idea de cómo se habría tomado el entusiasmo de Himmler. A poco que conociera la Alemania nazi, es probable que se asustara.

  5. Enhorabuena. Interesantísimo artículo sobre Sert. Es sorprendente la de informaciones interesantes que uno puede encontrar en los archivos. Efectivamente tanto Sert como su esposa Misia coquetearon durante la Francia ocupada tanto con colaboracionistas como anti-alemanes. Sin duda la amistad de Sert con el director de los museos franceses, Jacques Jaujard, fue fundamental para preservar muchas colecciones del museo del Prado durante la guerra civil española. Eso es indiscutible. Al igual que el incendio provocado por las tropas republicanas de la catedral de Vich en el 36 y la destrucción de sus frescos determinó su alineación con el régimen de Franco, para el que fue embajador oficioso ante la Santa Sede . Sobre el vínculo de Sert con el nazismo, le sugeriría que siguiera investigando más en la línea del “affair amoroso” que Sert tuvo con la baronesa Stöhrer, esposa del espía de la Segunda República española y posterior embajador alemán en España, Eberhard von Stöhrer durante su estancia en Madrid (1936-1939).

    • Rosa Sala Rose

      Estimado Antonio, muchas gracias por su interesante comentario y los datos adicionales que aporta. Me ha sorprendido especialmente la noticia del affaire de Sert con la baronesa Stöhrer, que desconocía por completo. En los archivos pude constatar que la baronesa intercedió varias veces a favor de Sert o de sus obras ante las autoridades alemanas, actuando en gran medida como intermediaria. Su vinculación amorosa aporta una nueva luz a esta circunstancia. Ojalá tenga pronto ocasión de volver sobre este tema. De ser así, me pondría antes en contacto con usted para poner nuestros conocimientos en común.

  6. Angel Garcia

    Hola: No entiendo de arte pero si de ideología nacionalsocialista, mi pregunta es: ¿Tambien los artistas alemanes y austriacos de la época merecen la demonización y la censura? ¿No hubo nada bueno o es que hay mucho interés en que no se conozca? Ayer descubrí a Sepp Hilz y creo que es mejor que muchos pintores famosos, sin embargo fue encarcelado durante 5 años y destruyeron casi todas sus obras. Gracias.

    • Rosa Sala Rose

      Sepp Hilz es ciertamente un pintor notable, de buena técnica y estilo tradicional. Es verdad que no lo tuvo fácil en la posguerra por su situación como pintor favorito de Hitler y como uno de los poquísimos privilegiados que figuraron en la lista de personas eximidas de combatir en el frente debido a su valía cultural para el Tercer Reich. Pero no me consta en ninguno de los documentos que he consultado que fuera encarcelado durante cinco años. ¿Podría indicarme de dónde ha obtenido esa información? Tampoco me consta que se destruyeran todas sus obras. Al contrario: actualmente han alcanzado un elevado valor en el mercado y me consta que hay muchos coleccionistas estadounidenses de su obra.

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