Mejor truhán que vanidoso

Hay cosas que parecen estar llamadas a no cambiar nunca. En Alemania se detesta a los impuntuales y se tiende a admirar a quienes logran algo importante. En España se detesta a los vanidosos y se admira a los truhanes.

Lo del odio a los vanidosos probablemente sea consecuencia de nuestro famoso pecado nacional: no importa que la vanidad de alguien se fundamente sobre logros reales y admirables. De poco sirve que se haya ganado el Premio Nobel, inventado un tratamiento contra el cáncer o marcado más goles que Piqué si se mancillan todos esos logros con el vicio del orgullo. El deber de los genios entre nosotros es disimular lo que han conseguido a fin de no despertar a ese monstruo nacional que llamamos envidia. Y si el monstruo se acaba despertando, la culpa nunca será del envidioso, sino de quien ha dado motivos para ser envidiado luciendo sus logros sin recato.

En cuanto a la admiración por los truhanes, no sé si es consecuencia de la rica tradición de la picaresca, sin parangón en otras tradiciones literarias, o antes bien lo que la originó.

El marqués y la esvástica. César González-Ruano y los judíos en el París ocupado (Anagrama, 2014)El periodista Plàcid Garcia-Planas y yo acabamos de dedicar un libro y tres años de trabajo a un truhán: el periodista español César González Ruano, un oportunista que escribía a sueldo de los nazis, que engañaba a judíos desesperados en el París ocupado y que, estando ya en libertad, denunció a la Gestapo a sus compañeros de celda en Cherche-Midi.

Durante nuestra investigación escuchamos con frecuencia comentarios de este tenor, que ahora van repitiéndose, reformulados, en la prensa nacional:

“¡Ay sí, Ruano, menudo pillo! Pero qué bien escribía, ¿verdad?”.

Y como muestra de esta admiración, hasta hace apenas unos meses César González-Ruano daba nombre a un importante premio de periodismo, a pesar de escribir artículos propagandísticos a sueldo de los nazis y de lucir un virulento antisemitismo en sus crónicas.

“Ya, pero es que en aquella época todo el mundo era antisemita en España”, añade la misma voz.

No. No todo el mundo lo era. O hubo quienes lo fueron y al ver la crueldad de la persecución nazi dejaron de serlo, como el periodista Antonio Bermúdez Cañete, colega de Ruano, a quien Plàcid dedica un hermoso capítulo en el libro. O el fundador del órgano falangista Arriba España, el sacerdote Fermín Yzurdiaga Lorca, que tuvo que recordarle públicamente a Ruano que el antisemitismo biologista nazi que él defendía es una actitud equivocada y contraria, según decía, al espíritu imperante de la Falange.

Aunque en este país las vilezas se toleran con benevolencia. La misma voz añade que “la vida en el París ocupado era muy dura y el pobre se buscó la vida como pudo”. Como si estuviéramos hablando del Lazarillo de Tormes y de sus truquillos para robarle las uvas al amo ciego.

Pero este extraño síndrome nacional tiene peligrosas consecuencias: la cuota de villanos simpáticos de una sociedad estará necesariamente ligada a la admiración que ésta les profese. Y así nos va.

14 thoughts on “Mejor truhán que vanidoso

  1. pepe insense

    Estic llegint l,anguila Marquès Cajigal i tinc l,impressio de que vostès han fet pinzellades vaporoses i un estar buscant la representació del quadre i nomes veu pinzellades.No se,no se….

    • Rosa Sala Rose

      Hacia el final la cantidad de datos aportados se vuelve más densa y el cuadro ruánico va tomando cada vez más forma. Si le parece, siga leyendo y ya me contará cuando lo termine. De todos modos, el libro no se planteó como una biografía de Ruano, aunque lo acabe siendo a su manera, sino como una indagación sobre la veracidad del testimonio de Pons Prades.

  2. Fernando

    Buenos días: me compré el libro para leerlo con calma durante la semana santa, lo empecé a hojear el Sábado pasado, y me lo acabé ayer. No he podido soltarlo. Es interesantísimo y está muy bien escrito. Enhorabuena a los dos autores. La trama de la Investigación y los temas investigados se unen y conforman una historia de lo más entretenida. Hay salpicaduras de ironía que alivian algo el tremendo panorama que va descubriendo la trama. Desde una República española rechazando las participación en cuotas para refugiados judíos, hasta el papelón jugado por la Embajada de España en parís (qué diferente de sus homólogos de Budapest en esa época), la detalladísima descripción de los pasadores de fronteras, hasta el núcleo, pestilente, del comportamiento de Ruano; todo está muy bien contado y aunque se desliza alguna vez animadversión por el personaje descrito, me parece totalmente natural, y creo que es un libro objetivo y honesto. De lo escrito me queda una duda: ¿no se pudo averiguar algo más de Juan Bellveser?. Ya se que falleció, pero no hay nada en sus escritos, que ayudara a confirmar definitivamente lo del engaño a los judíos?. Lo de la delación queda patente gracias a ese gran logro sobre el procesamiento a Ruano. Bueno, seguiré muy de cerca vuestros escritos (ya tengo pedido a mi librería “La penúltima frontera” ). Muchas gracias y un cordial saludo. Fernando

    • Rosa Sala Rose

      Estimado Fernando: muchas gracias por su amable comentario y por haber leído nuestro libro. Nos pusimos en contacto con la hija de Juan Bellveser, Maria Teresa. Nos atendió muy amablemente, pero confirmó que ya no conservaba ningún papel de su padre y que no nos podía ser de ayuda. Una auténtica pena, pues habría sido la fuente principal para aquellos años oscuros… Un cordial saludo a usted también. Y que disfrute de “La penútlima frontera”.

  3. Ingeborg

    Rosa : Creo que en este caso no se trata, para mucha gente profana y demasiado joven, de simpatia por un truhán que escribia bien; es un caso de ocultación y silencio por parte de tod@s aquell@s personas que conocian al personaje y su historia, algunos escritores de cierto relieve.
    Yo pienso – humildemente – que lo hicieron por puro egoismo, por evitarse problemas (ojos que no ven..) y en cuanto a TODOS Y CADA UNO DE LOS PREMIADOS por una simple cuestión de… dinero que és el mismo motivo que movió a hacer lo que hizo al impresentable de C.G.Ruano.

    • Rosa Sala Rose

      Seguramente tiene usted razón, Ingeborg. A ver si en los próximos meses van surgiendo nuevas reacciones, también por parte de algún premiado. Muchas gracias por su reflexión.

  4. Teresa Mª Mayor

    Entre los muchos admiradores de César González Ruano estaba Francisco Umbral…

    He leído el libro y me ha parecido interesantísimo. No he podido dejar de leerlo hasta que lo terminé. Enhorabuena por esta obra y por todas las demás.

    • Rosa Sala Rose

      Estimada Teresa, muchísimas gracias por su comentario y por dejar testimonio de su impresión tras la lectura.

  5. pacoroda

    Hola, mi nombre es Paco Roda. Había ya algunos libros que se acercaban a la figura de G.Ruano. Descubrí el interés por el personaje a través de “Noche y niebla en el París Ocupado” de Fernando Castillo. Cuando vi la reseña de su libro en El País, decidí abordarlo.
    Creo que algunas páginas le sobran al libro, no muchas, pero algunas sí. Las suficientes como para que el lector o lectora no tenga que hacer un sobreesfuerzo sobre páginas reiterativas. A lo largo de la investigación, en toda regla historiográfica, se deja ver la figura de un fascista camuflado. De pensamiento, palabra, obra y omisión. Son abundantes los datos que ponen al personaje contra las cuerdas, que lo sientan en el banquillo de la historia. Sin contemplaciones. Que prueban su catadura moral por encima de su pluma. Que cuestionan una historia siempre complaciente con el personaje. Y creo que se hace por vez primera vez con criterios empíricos. Ahora bien, llegados al final, personalmente esperaba una tesis más contundente sobre Ruano. Al final, entre las páginas 441 y 442, Ruano pareciera que vuelve a escaparse del libro. Como si su sombra alargada y siempre oscura y huidiza, se volatilizara de nuevo. Huyera una vez más de esta excelente investigación que algunos han tachado de partidista. ¡ Pues claro ¡ Porque con GR no se puede ser equidistante. Ni con él ni con la historia.
    Y digo se escapa porque el juicio que se hace sobre su maldad me resulta excesivamente benévolo, complaciente. Como si al final, los autores no quisieran arriesgar más. Hay datos en el texto más que suficientes como para sentenciar al personaje. Cierto que hay cosas y sucesos o sospechas no probadas. Vale. Pero de ahí a terminar diciendo que las características del mal de Ruano, comparado con el de Eichmann, son de una nueva categoría ” posiblemente más frecuente: la mediocridad del mal. El de las maldades pequeñas, a menudo graves, que cometes sabiendo perfectamente que estás haciendo el mal pero sin encontrar la suficiente fortaleza moral ni dignidad para enfrentarte a ello (pag. 441)
    GR no tenía dignidad, por eso no podía enfrentarse a ella. Además nunca quiso. Y lo hizo a sabiendas de que lo que hacía estaba mal. Pero ni le importó ni se inmutó por ello. Vivió de ello. Del mal. De un mal que tuvo sus consecuencias sobre la vida y muerte de gentes inocentes.
    Los autores del texto van más lejos, como si quisieran exculpar al personaje en la recta final del texto. Y quizás, agotados sentencian acerca del porqué del mal de GR. “Simplemente porque la noche anterior se había ido de juerga con sus amigos en el París ocupado, había consumido demasiado champán en el mercado negro y tenía una deuda que saldar. Es el mal del mezquino, del oportunista (…) el mal que seguramente definió la mayor parte de la Segunda Guerra Mundial” (pag 442)
    Creo que semejante investigación no puede permitirse este final bondadoso, equidistante, casi comprensible que explica un comportamiento. GR fue más que un truhán, más que un vividor y un buscavidas además de chivato a sueldo . Fue, si no he leído mal, un fascista y un colaborador de los nazis. Y eso es suficiente para apartarlo de la historia sin concesión, sin tregua alguna, esa que se concede a, los personajes equidistantes.
    Pero esto no es más que mi opinión y ello no puede oscurecer un enorme trabajo, un gran texto y sobre todo un merecido reconocimiento a sus autores. Un texto que ha escocido a quienes ponen por delante al escritor , que quizás lo fié, antes que al hombre podrido que fue GR.
    Saludos Paco Roda

    • Rosa Sala Rose

      Estimado Paco: muchas gracias por dejar aquí su opinión. En su momento leí con placer e interés la entrada que dedicó en su blog al Premio César González-Ruano, así que me alegra especialmente ver que, en lo fundamental, le ha gustado nuestro libro. Tiene usted el honor de ser el primero que nos ha expresado la sensación de que hemos sido demasiado benévolos con el personaje de Ruano. Hasta ahora las críticas recibidas, que han sido muchas, iban en sentido totalmente opuesto y nos acusaban de una dureza excesiva e inmerecida. Resulta muy refrescante escuchar una opinión como la suya ante ese contexto.
      Su opinión es perfectamente válida y no tengo nada que añadir. Tan sólo me gustaría explicar que mis palabras sobre lo que he dado en llamar “la mediocridad del mal” no pretendían en absoluto exculpar a Ruano, sino tan sólo definir lo que me parecía la naturaleza de su mal. Él no era un malvado radical, ni tampoco un funcionario obediente hasta la autoanulación como el que Hannah Arendt creyó ver (equivocadamente o no) en la figura de Eichmann. Creo que el mal de Ruano era, en función de su tipología, el más frecuente en la sociedad occidental, entonces y ahora: el mal egoísta, oportunista, de quien mira sólo en función de sus propios intereses y de su bienestar. De todos modos, quizá haya que ver esa definición en el contexto que describimos en el libro: acabábamos de terminar nuestra tortuosa investigación, estábamos celebrándolo con una copa de champán en uno de los escenarios y habíamos iniciado una conversación entre amigos que actuaba a modo de balance. En cierto modo, los dos estábamos pensando en voz alta. Nos pareció interesante que el lector conociera las impresiones que habíamos ido acumulando a lo largo del camino. Además, esa conversación se produjo de verdad y su reflejo en esas páginas finales es bastante fiel.
      Leyendo su comentrio no puedo evitar la sensación de que usted o alguien a quien usted conoce bien ha tenido ocasión de tratar personalmente a Ruano. ¿Es así?
      Reciba un saludo muy cordial y agradecido.

  6. Luis

    Hola rosa. Soy luis, utilizo el facebook de mi esposa Carmen ya que yo no tengo Estoy ahora mismo a la mitad de vuestro libro. Quiero agradeceros el gran trabajo que habeis realizado tanto de investigacion como literario. En nuestro pasado mas reciente han pasado demasiadas cosas que ha quedado ocultadas o difuminadas por la sociedad del momento empezando, claro esta, por sus dirigentes. Tenemos que conocer que ocurrio y como actuaron los que forman parte de nuestra reciente historia. Es una delicia poder aprender tanto de vuestro libro con una lectura tan amena y esos toques de sutil y elegante humor que utilizais. La entrevista que te hizo Joan Barril en el programa “el cafe de les dones savies” en Catalunya Radio me convencio de la compra del libro. Creo que tu conocimiento del mundo germanico es magnifico. Cuentas con un ventaja, para mi fundamental, que es la biologica en el caso familiar. Creo que ello te da un plus en tus trabajos y opiniones.

    • Rosa Sala Rose

      ¡Hola, Luis! Conozco a varios Luises, de modo que no estoy segura de cuál de ellos eres tú. Pero no importa: te agradezco muchísimo tu cordial comentario y que te hayas decidido a abordar nuestro libro. Espero que la segunda mitad te guste tanto o más que la primera. (Personalmente creo que la segunda nos ha salido mucho mejor). Tienes razón, en España quedan muchísimos libros de ese tipo por escribir. Ojalá el nuestro haya contribuido a alguien a iniciar una andadura semejante. Entre todos, poco a poco, podremos verter la luz que nuestra historia reciente necesita.
      Gracias por elogiar mi conocimiento del mundo germánico. Es cierto que tener una madre alemana me ha facilitado mucho el acercamiento a este país, sobre todo por haberme permitido dominar el idioma, un aspecto fundamental para adentrarse en una nación tan compleja.

  7. pedro ramos

    Vaya por delante que no he leído el libro. Pero no sé si aqui no se confunden dos cosas. Yo admiraba, y admiro, las cualidades como escritor de Ruano. Eso no implica admiración por su persona, que es cosa diferente. Son conocidos no pocos casos de escritores que colaboraron con el nazismo o lo ensalzaron; el más famoso es seguramente Céline, pero hay otros (Drieu la Rochelle, Brasillach, etcétera, por citar sólo ejemplos franceses). O, si hablamos de España, quienes fueron colaboradores, propagandistas o turiferarios de la dictadura. Pero esas actitudes personales ni quitan ni ponen nada a la calidad literaria de sus escritos.

    • Rosa Sala Rose

      Estimado Pedro: no puedo estar más de acuerdo con usted. Como usted dice, las actitudes personales no quitan ni ponen nada a la calidad literaria de un autor. Pero la calidad literaria de un autor no puede emplearse como argumento para eximirlo de sus maldades. Simplemente, son dos cosas distintas.

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