Improvisación tras una guerra

Hace tiempo que tocaba renovar el contenido de este blog, y aprovechando que estoy en Berlín, voy a hacerlo hablando de las imágenes de la fotógrafa judeoalemana Eva Kemlein que he descubierto en esta exposición del Centrum Judaicum de la Neue Synagoge.

Eva Kemlein

Esta menuda mujer, nacida en 1909, estuvo casada con el periodista “ario” Herbert Kemlein, quien se divorció de ella para poder seguir publicando, dadas las dificultades que su matrimonio con una judía le creaba ante las autoridades nazis. Eva, abandonada a su suerte y convertida en presa de caza, nunca se lo perdonó. No obstante, el destino fue relativamente benévolo con ella: tuvo la fortuna de pertenecer a los aproximadamente 1700 judíos berlineses que lograron  “sumergirse” (untertauchen) en la metrópolis berlinesa y pasar desapercibidos hasta el fin del Tercer Reich: los llamaban “submarinos” (U-Boote). Los submarinos de Berlín estaban sometidos a un doble peligro: no sólo el riesgo permanente de la deportación, sino también el de las bombas aliadas, dado que ellos no podían ocultarse en los refugios antiaéreos donde habrían sido descubiertos sin remedio. Naturalmente, sumergirse sólo era posible con la ayuda heroica y desinteresada de miles de berlineses que, ya fuera por convicción ideológica o por simple compasión, alimentaron y ocultaron a todos estos judíos clandestinos: una red de pequeños héroes anónimos de la que bien merecería algo más de publicidad. Eva Kemlein pasó tres años sumergida en 30 lugares distintos de la ciudad.

Tenemos la suerte de que la cámara de Eva, una Leica de la que nunca se separaba, fuera la única de sus pertenencias en sobrevivir al Tercer Reich, ya que a ella le debemos unas fotografías que me interesan especialmente y que muestran la ciudad de Berlín inmediatamente después de la guerra. Sobre todo porque ponen de manifiesto una cualidad que no solemos atribuir precisamente al pueblo alemán: la capacidad de improvisación.

Vemos, por ejemplo, la muleta que este soldado amputado ha construido con piezas de madera mientras espera para obtener un plato de sopa:

Un soldado amputado espera un plato de sopa (Eva Kemlein, 1948)

Fuente: Stiftung Stadtmuseum Berlin

Aquí Eva nos muestra a dos muchachos berlineses vestidos a la americana, encantados de disponer (quién sabe cómo) de la nueva divisa oficiosa del momento: los recién llegados cigarrillos americanos. La guerra y sus secuelas habían devaluado por completo al Reichsmark alemán, y aunque estaba prohibido, los cigarrillos pasaron a convertirse en la nueva divisa improvisada, al menos hasta que la reforma monetaria de 1948 impuso el nuevo marco. Con cigarrillos podía obtenerse cualquier cosa en el mercado negro y su poder de compra podía llegar a alcanzar, al cambio, unos 35,- euros actuales por unidad.

Traficando cigarrillos en el mercado negro de Berlín (Eva Kemlein, 1945)

Fuente: Stiftung Stadtmuseum Berlin

Siguiendo en esta línea, y aunque las fotos que siguen ya no son de Eva Kemlein, vean aquí lo que la inventiva alemana de la inmediata posguerra hacía con los cascos de acero de la Wehrmacht: ¡un orinal y una cacerola!

Cascos de acero convertidos en cacerola y en orinal

La cantidad de cascos de acero sobrantes en aquellos tiempos de carestía permitió adoptar dimensiones industriales a su conversión en útiles domésticos, como vemos aquí:

Y esto que ven aquí es una lechera fabricada con lo que en su día fue un contenedor de máscaras de gas:

Lechera fabricada con un contenedor de máscaras de gas

Fuente: Ebay

El original se habría visto así:

Contnedores de máscaras de gas de la Segunda Guerra Mundial

O esta taza hecha con un proyectil de tanque de 7.5 cm y cuidadosamente esmaltada:

Taza hecha con un proyectil de tanque

O este mechero realizado a partir de la espoleta de una granada de mano:

Mecheros fabricados con espoletas de granadas de mano

Las espoletas daban mucho de sí. Véanla aquí convertida en una campanilla:

Campanilla hecha con la espoleta de una granada de mano

O en una huevera:

Huevera fabricada con espoleta

Pero especialmente conmovedora me parece esta mochila escolar, confeccionada con la tela gris de un uniforme de la Wehrmacht reforzada con cartón:

Mochila infantil fabricada con tela de uniforme de la Wehrmacht

Todo estos objetos hablan de pobreza y de derrota. Pero es inevitable considerar también la belleza de esta extraordinaria metamorfosis que convierte instrumentos concebidos para matar en objetos para la vida. Una metáfora de esa Alemania que por estos años, en su hora cero, renace de sus cenizas para reinventarse por completo.

9 thoughts on “Improvisación tras una guerra

  1. Estupenda entrada Rosa.
    Que Eva Kemlein sobreviviera en el Berlín del III Reich, es todo un milagro.

    • Rosa Sala Rose

      Hola, Juan José, encantada de saludarte! Un milagro, efectivamente. En algún momento me gustaría indagar más a fondo en ese maravilloso y abnegado rescate de 1700 berlineses. Pero… ¡hay tantos temas! Tú lo sabes bien… Un afectuoso saludo.

  2. Me gustan todas estas informaciones. Son una mina. No sé por qué siempre me ha interesado esa época. Quizás la viví desde España de alguna manera. Saludos Rosa Rosae. 🙂

    • Rosa Sala Rose

      ¡Gracias, Mario! Es una época fascinante.

  3. Buen artículo y muy intresante. Reflejo de unos años que sin duda fueron muy difíciles de vivir.

  4. Jorge Arnau Gűell

    Buenos días Sra. Sala, se ha planteado nunca escribir sobre nazis refugiados en la Costa Brava

    • Rosa Sala Rose

      Estimado Jorge, gracias por la sugerencia. Hasta ahora no me lo había planteado nunca, aunque no me cabe duda de que hay muchísimas historias fascinantes que contar, y muchísimos documentos e informaciones perdidos para siempre. Si dispone de alguna información o de algún hilo del que tirar, ¡soy todo oídos! Un cordial saludo y gracias por leerme.

  5. Enrique

    Buenas tardes Rosa siguiendo el hilo de Jorge Arnau pero en otra dirección geográfica; en las maravillosas playas del sur de Cádiz precisamente en Zahara de los Atunes existe una preciosa cala bautizada como la de “Los Alemanes”. El nombre popular viene precisamente de un poco después de la II guerra mundial, y siempre ha corrido el rumor que fué poblado por antiguos y huidos dirigentes nazi/alemanes,(no creo que demasiado descaminado en mi opinión) no le propongo ninguna investigación; ha pasado demasiado tiempo y de las primitivas edificaciones y dueños cualquiera sabe…, pero, que si está alguna vez por la zona se acerque, es un sitio con unas playas sin igual y con la ventaja de estar protegido del viento de levante.

    P.D.: un saludo, muchas gracias por el blog, acabo de descubrirlo y me voy a dar un festín con el.

    • Rosa Sala Rose

      Estimado Enrique: Muchísimas gracias por su amable comentario. He oído maravillas de esas playas de Cádiz, y tenga por seguro que me encantará visitarlas en cuanto tenga ocasión, con o sin historias de nazis de por medio. No obstante, ha logrado poner un nuevo tema de interés en mi radar con su mención de la pplaya de los Alemanes. Queda muchísimo por hacer e investigar en relación a los alemanes huidos en España. Espero que le guste lo que le queda por leer de mi blog. Reciba un saludo muy cordial.

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